La Ciudad de México avanza con firmeza hacia su meta de convertirse en el principal centro de ciencias de la vida y biofarmacéuticos en el país y Latinoamérica. En un esfuerzo por fomentar esta industria, el gobierno local, a través de la Secretaría de Desarrollo Económico (Sedeco), ha inaugurado el Central Distrito de Innovación Tlalpan. Este evento se produce tras la firma de un acuerdo de colaboración entre el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM) y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Este espacio es pionero en México, ya que cuenta con la infraestructura necesaria para impulsar proyectos de investigación aplicada, emprendimiento y desarrollo tecnológico en los campos de la salud, la biotecnología y la industria farmacéutica.
Colaboración interinstitucional para el desarrollo científico
La iniciativa promueve la colaboración entre empresas privadas, inversores y autoridades gubernamentales, con el objetivo de fortalecer el diseño y producción a gran escala de insumos clínicos especializados. Además, se busca desarrollar terapias de medicina regenerativa, un área que, hasta ahora, dependía casi por completo de importaciones de Estados Unidos y Europa. Este ambicioso proyecto cuenta con una inversión de 125 millones de dólares, que incluye dos aportaciones estratégicas de la empresa Avant Santé. La primera parte se destinará a la creación de infraestructura para la fabricación de insumos clínicos, mientras que la segunda permitirá la creación de un laboratorio enfocado en medicina regenerativa y biotecnología, que ofrecerá servicios para el diseño y desarrollo de terapias y medicamentos innovadores.
Manola Zabalza Aldama, titular de Sedeco, destacó que la capital mexicana tiene el potencial para convertirse en el epicentro de las ciencias de la vida en América Latina. “Estamos haciendo de esto una realidad al inaugurar un nuevo sector industrial: la biotecnología. Central Distrito Tlalpan será el catalizador de esta transformación, donde podremos retener nuestro mejor talento científico para generar valor propio y reducir la dependencia tecnológica”, aseguró.
Creación de un ecosistema innovador
Tanto la UNAM como el Tec de Monterrey aportarán infraestructura, laboratorios y capacidades tecnológicas para el desarrollo de medicamentos y dispositivos médicos, abarcando desde la investigación básica hasta las fases preclínicas, clínicas y su eventual producción comercial. En cuanto al talento especializado, la universidad pública contribuirá con investigadores en química, biotecnología y biofarmacéutica, mientras que la institución privada aportará expertos en ingeniería biotecnológica, inteligencia artificial, análisis de datos y medicina.
El objetivo es transferir el conocimiento, la tecnología y los proyectos desarrollados a empresas del sector privado, ya sean consolidadas o emergentes, para que con una sólida base científica, puedan acelerar la llegada de estas innovaciones al mercado, beneficiando a pacientes en México y en otras partes del mundo.
Compromiso con la investigación y la ética académica
David Garza Salazar, presidente ejecutivo del Grupo Educativo Tecnológico de Monterrey, recordó que hace cuatro años la UNAM se convirtió en la primera institución pública en establecer una alianza de este tipo con el Tec de Monterrey. Desde entonces, han desarrollado más de 160 proyectos en conjunto con la participación de investigadores, profesores y estudiantes de ambas comunidades académicas. A su juicio, “los grandes desafíos de la humanidad requieren respuestas complejas, multidisciplinarias y la colaboración de diversos actores. Las instituciones deben construir una agenda de investigación, innovación y desarrollo tecnológico que trascienda sus objetivos particulares y se convierta en un esfuerzo colectivo capaz de transformar la vida de las personas”.
Por su parte, Leonardo Lomelí Vanegas, rector de la UNAM, subrayó que la participación de la universidad en Central Distrito Tlalpan se basará en la autonomía universitaria, la libertad de investigación, la integridad académica, la pluralidad, la ética y la responsabilidad social. “Estas experiencias demuestran que la cooperación entre instituciones de educación superior es más valiosa cuando se traduce en programas con resultados medibles y compromisos compartidos”, afirmó.
Un futuro prometedor para la biotecnología en México
La Sedeco y la agencia de inversión gubernamental InCDMX se han comprometido a colaborar estrechamente con la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) para facilitar los trámites administrativos relacionados con las innovaciones que surjan de este proyecto, abordando cada iniciativa de manera individual. Central Distrito Tlalpan se ubicará en las antiguas instalaciones del laboratorio GSK, en el sur de la capital, que ahora forman parte del Campus Ciudad de México del Tec de Monterrey y su Distrito de Innovación Tlalpan.
Este proyecto está alineado con el ‘Plan México’ y con el Decreto para el Fomento de la Inversión en la Industria Farmacéutica, recientemente anunciado por el Gobierno de México, como parte de su estrategia para fortalecer las capacidades nacionales de investigación, innovación y producción en el ámbito de las ciencias de la vida.

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