OpenAI ha dado un paso significativo al presentar documentación confidencial para su oferta pública inicial (OPI), un movimiento que podría marcar el inicio de un proceso que culminará con su debut en la bolsa estadounidense en el transcurso de un mes. Esta acción la convierte en la tercera empresa en este año en buscar una OPI, con un potencial de valoración que podría alcanzar el billón de dólares.
El impulso financiero de OpenAI
Las grandes empresas tecnológicas que están a la vanguardia del desarrollo de inteligencia artificial, como Alphabet, Amazon, Meta y Microsoft, están en la búsqueda de inversiones masivas que les permitan construir infraestructuras más robustas y contratar talento especializado. En este contexto, la OPI representaría una nueva vía para que OpenAI obtenga financiamiento, tras haber recaudado 122,000 millones de dólares en una ronda de financiación privada en marzo. Esta salida a bolsa no solo significaría la posibilidad de recompensar a sus empleados con un significativo pago, sino que también aumentaría la transparencia sobre su situación financiera, lo que podría mejorar la moral interna y la confianza de los clientes, en un momento en que la empresa busca reafirmar su liderazgo en el sector de la IA.
La compañía no ha revelado detalles específicos sobre el cronograma de la OPI ni la cantidad de capital que pretende captar. A través de una breve publicación en su blog, OpenAI indicó que recientemente había presentado una S-1 confidencial y que anticipaba la filtración de esta información. «Aún no hemos decidido el calendario; puede que tardemos porque hay cosas que queremos hacer que probablemente sean más fáciles como empresa privada», expresaron desde la compañía. Sin embargo, el equipo de OpenAI se encuentra en una encrucijada, sopesando la posibilidad de acelerar su salida a bolsa si esto resulta ser lo más ventajoso para la empresa.
Competencia en el sector
Anthropic, una empresa competidora formada por ex-empleados de OpenAI en 2021, también ha presentado su documentación para una OPI. Su última ronda de financiación ha elevado su valoración a 965,000 millones de dólares, superando a OpenAI, que se sitúa en 852,000 millones de dólares. Además, SpaceX, la compañía de Elon Musk, también ha hecho movimientos hacia su propia salida a bolsa. Las OPI de estas empresas podrían valorar a cada una de ellas en más de un billón de dólares, a pesar de que actualmente no son rentables y sus ingresos están significativamente por debajo de la mayoría de las empresas públicas de este calibre.
Los ingresos de OpenAI provenientes de suscripciones, publicidad y tarifas de servicio han aumentado entre 10 y 20 mil millones de dólares en el último año. Sin embargo, los gastos asociados a la computación en la nube y la contratación de personal han generado pérdidas millonarias. Recientemente, OpenAI ha llevado a cabo reestructuraciones en respuesta a problemas de salud de algunos ejecutivos y a la necesidad de enfocar sus esfuerzos en un menor número de proyectos.
Desafíos en el camino hacia la OPI
Los ejecutivos de OpenAI han estado discutiendo durante meses si la empresa está lista para dar el paso hacia la bolsa. En un momento, la meta era una OPI hacia finales de 2027 o principios de 2028. En el contexto político, el expresidente Donald Trump mencionó que su administración consideraría la posibilidad de que el gobierno de EE.UU. adquiriera participación en empresas de IA que salgan a bolsa. Esta idea ha estado en la mesa de OpenAI como una forma de asegurar que el desarrollo de la IA beneficie al público de manera más amplia.
Adicionalmente, OpenAI enfrenta desafíos legales significativos. En 2019, estableció una filial con fines de lucro para facilitar la recaudación de fondos, lo que ha llevado a complicaciones en su estructura organizativa. La organización sin fines de lucro que posee una participación del 25% en la compañía tiene poder para influir en decisiones empresariales clave, lo que complica aún más su proceso de salida a bolsa. A pesar de un reciente fallo a su favor en una demanda presentada por Musk, la estructura de OpenAI sigue bajo el escrutinio de reguladores en California y Delaware.
Expectativas y críticas
La OPI de OpenAI no solo atraerá la atención de inversores, sino también de grupos de defensa pública que han criticado algunas de las repercusiones de sus tecnologías, como la psicosis de la IA y el potencial impacto en el empleo. A medida que se acerque la fecha de la OPI, la manera en que OpenAI aborde estos temas en su documentación será objeto de un intenso escrutinio.
Los residentes de San Francisco, donde están ubicadas OpenAI y Anthropic, ya se preparan para un posible aumento de los precios inmobiliarios, ya que la salida a bolsa podría permitir a muchos empleados vender acciones y convertirse en millonarios. De hecho, algunos de los primeros empleados de OpenAI han visto su riqueza transformarse gracias a la valorización de sus acciones en la empresa.

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