agosto 20, 2026

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Descubre la Física de los Tiros Imposibles en Fútbol que Desafían a los Porteros

Descubre la Física de los Tiros Imposibles en Fútbol que Desafían a los Porteros

Con la cantidad de talento que se reunirá en la Copa del Mundo de 2026, se anticipan jugadas impresionantes que dejarán a los aficionados maravillados, desde balones que se curvan en el aire para esquivar defensas hasta disparos que desafían las expectativas del portero. Pero, ¿qué hay detrás de estas sorprendentes maniobras? No se trata de magia, sino de principios físicos, específicamente de la dinámica de fluidos, que estudia el comportamiento de los objetos en un fluido, siendo el aire considerado como tal. Para desentrañar este fenómeno, exploraremos el movimiento del balón comenzando por escenarios simplificados antes de añadir elementos de la realidad.

Fútbol en el vacío

Imaginemos que estamos jugando al fútbol en el espacio. Con los altos precios de los boletos para el torneo, tal vez parezca más económico salir del planeta. Supongamos que estamos en un entorno sin aire ni gravedad. Un jugador en traje espacial le da una patada al balón que, al recibir la fuerza del impacto, se comprime y luego se lanza a una velocidad sorprendente, que un profesional puede alcanzar fácilmente, alrededor de 130 km/h. Una vez que el balón se separa del pie, no hay ninguna fuerza que actúe sobre él, lo que implica que continuará en línea recta a una velocidad constante, un fenómeno que se puede relacionar con la primera ley de Newton.

Sin embargo, jugar en el espacio podría resultar en una pérdida constante de balones, así que regresemos a la Tierra. Pero antes, imaginemos que aquí tampoco hay atmósfera. ¡Pónganse de nuevo los trajes espaciales!

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El fútbol en un planeta sin atmósfera

Introduciendo ahora la gravedad, podemos calcular la fuerza que actúa sobre el balón como Fg = m × g, donde ‘m’ es la masa del balón y ‘g’ representa la aceleración gravitatoria terrestre (9.8 m/s²). Esta fuerza, conocida como «peso», está presente incluso después de que el balón ha sido lanzado, alterando su movimiento en todo momento. La variación en la velocidad se denomina aceleración (a). Aquí es donde entra la segunda ley de Newton, que establece que la aceleración depende de la fuerza neta (Fnet) y de la masa del objeto. Dado que la masa se cancela en la ecuación, descubrimos que todos los objetos en la Tierra, independientemente de su peso, experimentan una aceleración hacia abajo de 9.8 m/s².

Esto implica que si se lanza una bola de boliche y una canica simultáneamente, ambas llegarán al suelo al mismo tiempo, a pesar de que la fuerza gravitatoria sobre la bola de boliche sea significativamente mayor. Al lanzar el balón con un ángulo ascendente, su velocidad vertical disminuirá, se detendrá y luego comenzará a caer, acelerando hacia abajo desde el momento en que se lanza, incluso mientras se mueve hacia arriba.

En cuanto al movimiento horizontal, la falta de fuerzas que actúen en esa dirección permite que el balón continúe su trayectoria a la misma velocidad, igual que en el vacío. Muchas personas creen que un balón cae porque su movimiento horizontal se ralentiza, pero en realidad, esto no es correcto. Sin la resistencia del aire, el balón no se detiene por sí mismo; simplemente se detiene al encontrar el suelo. Por ello, la trayectoria que describe es una parábola invertida, comúnmente conocida como trayectoria balística, que se observa en cualquier proyectil que no reciba propulsión adicional.

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La influencia del aire en el fútbol

Afortunadamente, la Tierra tiene una atmósfera, lo que introduce una nueva dinámica en el juego. La resistencia del aire, también conocida como arrastre, actúa en contra del movimiento del balón. Imagina las moléculas de aire como pequeñas pelotas de ping-pong; cuando un balón de fútbol se mueve, colisiona con innumerables estas partículas, y cada colisión genera una fuerza que lo frena. A mayor tamaño del objeto, mayor será el impacto de las colisiones. Además, un balón que se mueve más rápido experimenta más resistencia, lo que significa que en un disparo potente, la resistencia del aire se convierte en un factor clave. Curiosamente, si duplicas la velocidad del balón, la resistencia del aire se cuadruplica.

Sin la resistencia del aire, un portero podría chutar el balón a lo largo de todo el campo y más allá de las gradas. Pero el aire no solo afecta la velocidad; también influye en la dirección del balón. Cuando un jugador aplica efecto, las burbujas de aire son arrastradas en la dirección del giro del balón, alterando su trayectoria. Este fenómeno se explica mediante la dinámica de fluidos, donde el movimiento del balón induce una curvatura en su vuelo.

El efecto de Magnus y su impacto en el juego

Al girar, el balón arrastra el aire que se encuentra por encima de él, provocando una presión diferente que genera una fuerza hacia arriba. Esta interacción entre la fuerza del balón y la presión del aire se conoce como fuerza de Magnus. Su magnitud depende de varios factores, como el tamaño del balón, la superficie, la velocidad de rotación y la velocidad del lanzamiento. Por ejemplo, en un tiro con efecto, la fuerza de Magnus permite que el balón alcance mayores distancias al contrarrestar parcialmente la gravedad, algo que los jugadores de béisbol aprovechan para lograr jonrones.

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Para experimentar este fenómeno, puedes realizar un sencillo experimento en casa. Toma dos vasos de papel y pégales los fondos, dejando las aberturas hacia afuera. Luego une varias gomas elásticas en el centro y utiliza el extremo como un tirachinas para lanzar el artilugio hacia adelante. Al aplicar efecto, observarás cómo se curva hacia arriba.

Así, hemos respondido a la pregunta inicial. Para hacer que un objeto se curve durante su vuelo, es esencial aplicarle efecto, lo que se logra interactuando con el aire. Para desviar un tiro de fútbol hacia un lado, basta con golpear el balón ligeramente descentrado. Esto es lo que permite a los jugadores realizar tiros espectaculares, como los que hacen figuras como Beckham o Messi. ¡Olé, olé, olé!