El encuentro de cuartos de final del Mundial 2026 entre la selección masculina de fútbol de Noruega e Inglaterra, programado para este sábado, representa un hito significativo para el equipo escandinavo. Este partido no solo es crucial en términos de competición, sino que también presenta desafíos climáticos sin precedentes para los jugadores, quienes deberán enfrentar las extremas condiciones de calor, humedad y radiación solar del sur de Florida, que, según los expertos, podrían llevar al cuerpo humano a su límite.
La combinación de altas temperaturas, intensa exposición solar y elevada humedad, exacerbada por una nube de polvo sahariano que atraviesa la región, generará un nivel de estrés térmico que rara vez experimentan en sus países de origen. Los científicos analizan este estrés térmico a través de la temperatura de bulbo húmedo y globo, un índice que considera no solo la temperatura del aire, sino también factores como la humedad que dificulta la evaporación del sudor, la velocidad del viento que proporciona alivio, y la intensidad solar que incrementa la temperatura corporal.
Condiciones extremas para el rendimiento deportivo
Se anticipa que el partido se desarrolle en un contexto de temperatura corporal sumamente elevada, alrededor de los 31 grados Celsius. El Colegio Americano de Medicina Deportiva señala que las actividades deportivas deberían interrumpirse una vez que esta temperatura supere los 28 grados, dado que, a partir de este punto, la capacidad del cuerpo para regular su temperatura se ve comprometida, aumentando rápidamente el riesgo de agotamiento. Según las normativas de la FIFA, si la temperatura corporal excede los 32 grados, se deben implementar pausas para que jugadores y árbitros se refresquen a los 30 y 75 minutos de juego, utilizando toallas frías.
Aunque ambos equipos habrán hecho esfuerzos para adaptarse a estas condiciones, se prevé que el calor influya en el ritmo del partido. Matt Maley, experto en ergonomía ambiental y fisiología de la Universidad de Loughborough, sugiere que podríamos observar una reducción en la cantidad de sprints y la distancia recorrida por los jugadores. Este cambio de ritmo contrastará notablemente con la dinámica habitual de la Premier League y la Eliteserien, donde los aficionados están acostumbrados a un juego más vertiginoso.
Sin embargo, el verdadero desafío radica en la motivación de los jugadores. Maley advierte que, en ocasiones, el deseo de rendir al máximo puede llevar a ignorar las señales de advertencia del cuerpo, lo que incrementa el riesgo de agotamiento por calor. La presión por mantener un nivel de juego elevado podría hacer que los futbolistas se expongan a situaciones peligrosas.
Advertencias sobre el estrés térmico
En los últimos años, Miami, al igual que otras ciudades estadounidenses, ha experimentado un aumento de las temperaturas, en gran parte debido a la urbanización y a las emisiones de gases de efecto invernadero que atrapan el calor. A este respecto, una coalición de científicos de distintos continentes ha expresado su preocupación sobre los riesgos sanitarios asociados al estrés térmico en el contexto de la Copa Mundial. En una carta abierta dirigida a la FIFA, subrayaron que las directrices actuales para mitigar el estrés por calor son inadecuadas y podrían poner en peligro la salud de los jugadores durante el torneo.
Los expertos criticaron la duración de las pausas de hidratación, sugiriendo que tres minutos son insuficientes para permitir que los jugadores se rehidraten y enfríen adecuadamente. Recomendaron que estas pausas se ampliasen y que se reconsideraran los horarios de los partidos si se registran índices de temperatura de bulbo húmedo superior a 28 grados Celsius.
Asimismo, los aficionados no están exentos de riesgos. Están expuestos a peligros como el agotamiento por calor, la deshidratación y golpes de calor, especialmente aquellos de mayor edad o con condiciones de salud preexistentes. Expertos del New Weather Institute han advertido que la crisis de estrés térmico durante el Mundial de 2026 podría transformar lo que debería ser una celebración del fútbol en una emergencia de salud pública.

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