agosto 20, 2026

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América Latina enfrenta desafíos en la COP17: sequías, El Niño y la urgencia de cultivar en suelos degradados

América Latina enfrenta desafíos en la COP17: sequías, El Niño y la urgencia de cultivar en suelos degradados

La región de América Latina se enfrenta a un panorama complicado debido a la degradación de sus tierras. La transformación de suelos para la agricultura intensiva y la ganadería extensiva ha desencadenado procesos de desertificación. Simultáneamente, la crisis climática y fenómenos como El Niño están exacerbando los efectos de esta degradación. Las consecuencias son palpables en la vida cotidiana: disminución en el acceso al agua, reducción de la producción alimentaria, aumento del riesgo de incendios y el desplazamiento de comunidades enteras.

En este contexto, los países de la región tendrán la oportunidad de abordar estas problemáticas en la decimoséptima sesión de la Conferencia de las Partes (COP17) de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (UNCCD), que se llevará a cabo en Ulán Bator, Mongolia, del 17 al 28 de agosto. El objetivo de la conferencia es explorar estrategias para la restauración de suelos. Durante el evento, se brindará información actualizada desde el centro de reuniones.

Este tratado internacional es el único que obliga a los 197 países firmantes a comprometerse con la gestión sostenible de la tierra, asegurando el acceso a alimentos, agua y oportunidades económicas para todas las personas. Además, forma parte de las tres Convenciones de Río, que incluyen acuerdos sobre biodiversidad y cambio climático, firmados en la Cumbre de la Tierra de 1992 en Río de Janeiro, Brasil, y que también se reunirán nuevamente a finales de 2026.

Alternativas para Combatir la Degradación de la Tierra

En esta edición de la COP, se discutirá la presentación de alternativas y posibles soluciones a la degradación de la tierra, destacando el papel de los pastizales como ecosistemas clave en la gestión sostenible de suelos en áreas afectadas por la desertificación. Especialistas analizan los acuerdos y mecanismos a seguir durante la COP17, así como los escenarios que enfrentan los países más vulnerables de América Latina ante la desertificación y las iniciativas que ya se están implementando en la región.

La degradación y desertificación de tierras impactan directamente en la seguridad alimentaria, ya que se traducen en la pérdida de cultivos para quienes dependen de la agricultura. Este es un aspecto crucial para América Latina y el Caribe, donde la agricultura familiar ocupa aproximadamente el 50% de la superficie destinada a cultivos como hortalizas, frutas, cereales y tubérculos, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

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Yasna Palmeiro Silva, investigadora y consultora en cambio climático y salud, resalta que la situación se agrava en la región debido a la interacción entre procesos de degradación del suelo y fenómenos climáticos como El Niño, que históricamente han causado disminución de lluvias y aumento de temperaturas en diversas áreas del continente. “Las vulnerabilidades sociales en Latinoamérica son significativas, especialmente en un sector económico tan importante como la agricultura. En el Corredor Seco de Centroamérica, por ejemplo, ya enfrentamos problemas de seguridad alimentaria y escasez de agua, lo que ha llevado a muchas personas a desplazarse”, explica la especialista.

Desafíos Climáticos y Sociales

Palmeiro señala que estos problemas de degradación del suelo también se presentan en otras partes de Latinoamérica, como en el Cerrado brasileño, la Amazonía, el Chaco sudamericano y Coquimbo, en el norte de Chile. “En estas áreas, las comunidades han tenido que depender de camiones cisterna para el suministro de agua, ya que las lluvias son escasas y las capas subterráneas se han agotado, lo que genera una notable inseguridad hídrica”, detalla la investigadora, quien añade que la sobreexplotación de los suelos ha llevado al desplazamiento de poblaciones enteras.

La falta de agua y la pérdida de tierras cultivables están obligando a muchas personas a cambiar sus actividades económicas, ya que la agricultura ya no les permite obtener ingresos ni alimentarse adecuadamente.

La variabilidad climática, sumada a la crisis provocada por El Niño, está intensificando estos desafíos. Las sequías, los incrementos de temperatura y los incendios relacionados con la desertificación están empeorando, y se prevé que para 2026 aumenten los incendios severos en diversas áreas, de acuerdo con análisis realizados por la red de científicos World Weather Attribution.

Impactos de El Niño en la Región

Los efectos de El Niño sobre las lluvias y sequías en Latinoamérica han sido históricamente documentados. Por ejemplo, este fenómeno suele provocar temperaturas elevadas y lluvias intensas en el norte de México, Perú, Ecuador y en algunas partes de Chile y Uruguay, mientras que las sequías afectan más a Centroamérica, el norte de Brasil, Colombia y Venezuela. “El cambio en el uso del suelo, combinado con estos fenómenos climáticos, crea un escenario de desastre perfecto”, afirma Palmeiro, quien advierte que las zonas más afectadas por la crisis climática son donde se intensifican estos fenómenos naturales.

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Belén Valenzuela, oficial del programa de Bosques y Pastizales de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) América del Sur, coincide en que estos fenómenos climáticos tienen un impacto acumulativo en las áreas más vulnerables, causando sequías más severas y temperaturas que afectan la productividad de la vegetación, lo que a su vez incrementa el riesgo de incendios. “Es fundamental entender que estos factores no actúan de forma aislada, sino que se refuerzan mutuamente, creando un círculo vicioso preocupante”, explica Valenzuela. “Un ecosistema degradado responde de manera menos efectiva a crisis como sequías extremas, lo que puede acelerar aún más su degradación”, añade.

Palmeiro también señala que esta combinación de efectos ya está afectando la salud de las poblaciones. Durante el fenómeno de El Niño 2023-2024, por ejemplo, se registró un aumento del 600% en los casos de dengue en países andinos y del Cono Sur, especialmente en Brasil y Paraguay. También se reportaron cerca de 8436 muertes adicionales relacionadas con olas de calor. “Las consecuencias de estas crisis se manifiestan de inmediato, pero hay enfermedades que pueden aparecer semanas o meses después de estos eventos”, afirma la investigadora.

La falta de preparación de los sistemas sanitarios en la región para enfrentar estos efectos acumulativos es preocupante. “Estamos lidiando con un clima que ha cambiado radicalmente, y las decisiones que tomemos ahora marcarán la diferencia en el futuro”, concluye Palmeiro.

Compromisos y Estrategias en la COP17

Uno de los enfoques fundamentales que se abordará en la COP17 es la neutralidad en la degradación de la tierra (LDN, por sus siglas en inglés), un concepto que busca prevenir la erosión del suelo y revertir los efectos de la degradación que afecta al 70% de las tierras no cubiertas por hielo para el año 2030, según la ONU. La mayoría de los países firmantes se han comprometido a implementar medidas dentro de este marco, como la restauración de 1000 millones de hectáreas para esa fecha.

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Ana Di Pangracio, directora ejecutiva adjunta de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), subraya que un tema pendiente es el recién creado Fondo de Inversión para la Resiliencia a la Sequía, destinado a apoyar la agricultura sostenible, mejorar el acceso al agua y promover soluciones basadas en la naturaleza. “Esperamos ver un primer informe en la agenda sobre las sequías, así como el estado de los fondos y la implementación de proyectos”, advierte la abogada ambientalista.

Además, Di Pangracio menciona que a nivel político es crucial establecer un instrumento vinculante que aborde adecuadamente las sequías, algo que no se logró en la última COP de Desertificación en Arabia Saudita en 2024. “Se presentaron diversas opciones, desde una simple declaración hasta un protocolo, pero no se alcanzó un acuerdo político que defina el instrumento a adoptar. Veremos si se logra avanzar en la COP17, aunque la situación geopolítica actual podría complicar las negociaciones”, agrega.

Voces Indígenas y Comunidades Locales

La participación de pueblos indígenas y comunidades locales será un aspecto relevante en esta COP17, con la intención de avanzar en la creación de un Caucus. Este espacio permitirá a los líderes indígenas elegir representantes que expresen sus inquietudes y necesidades en los foros de negociación política. “Es significativo que ahora se busque establecer un espacio institucional propio para que los pueblos indígenas y comunidades locales articulen sus posiciones y participen activamente en las negociaciones”, señala Valenzuela.

Aunque estos mecanismos no tomarán decisiones directas en las negociaciones, pueden servir como plataforma para que las prioridades de Latinoamérica en temas de derechos territoriales, restauración, gobernanza, conocimiento tradicional y financiamiento tengan mayor relevancia en la COP.

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