octubre 7, 2026

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Impacto del Cambio Climático en el Inusual Fenómeno de El Niño 2026: Causas y Consecuencias

Impacto del Cambio Climático en el Inusual Fenómeno de El Niño 2026: Causas y Consecuencias

El fenómeno de El Niño ha acaparado la atención mediática en los últimos meses, con pronósticos de que la actual manifestación será la más intensa desde 1950. Esta situación puede incrementar la frecuencia y la severidad de eventos climáticos extremos, como lluvias intensas y sequías, en diversas partes del mundo. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) declaró a principios de septiembre que El Niño se encontraba “firmemente establecido” en el Pacífico ecuatorial central y oriental, y anticipa un fortalecimiento adicional en los próximos meses, lo que le ha valido el apelativo de «Super Niño». El organismo estima que hay casi un 100% de probabilidad de que este fenómeno persista hasta febrero de 2027.

Frente a esta situación, varias organizaciones internacionales, incluida la ONU, han hecho un llamado urgente para implementar medidas de adaptación y mitigación, con el fin de proteger tanto a las poblaciones humanas como a los ecosistemas que podrían verse amenazados.

Impacto global de El Niño

La OMM ha advertido que un fenómeno de El Niño de gran magnitud puede alterar de manera significativa los patrones de lluvia y temperatura globales, lo que podría dar lugar a eventos meteorológicos extremos. Este fenómeno ha generado un intenso debate sobre la relación entre el calentamiento global inducido por las actividades humanas y la actual manifestación de El Niño. Mientras algunos argumentan que se trata de una variabilidad natural del sistema climático, otros sostienen que la inusual intensidad y rapidez del fenómeno son resultado del insuficiente compromiso global para combatir el cambio climático.

Definición y características de El Niño

Para entender la magnitud de El Niño, es fundamental definirlo. Este fenómeno se manifiesta cuando las temperaturas de la superficie del mar en el Pacífico ecuatorial, desde la línea de cambio de fecha hasta la costa sudamericana, se elevan por encima de lo normal durante aproximadamente un año. Se trata de un ciclo climático natural en el que el calor acumulado en el océano se libera a la atmósfera, y ocurre cada cierto número de años.

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La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de los Estados Unidos (NOAA) utiliza la temperatura media de la superficie del mar en una zona específica, conocida como “Niño 3.4”, para determinar la presencia de un evento de El Niño. Para ello, se requiere que la temperatura sea al menos 0.5 °C superior al promedio durante cinco períodos consecutivos, con un mes de desfase entre cada uno, y que se registren cambios en los vientos alisios y las precipitaciones.

Una de las características distintivas de El Niño es el debilitamiento de los vientos alisios, que transportan el agua cálida hacia el Pacífico oriental, provocando un aumento en el nivel del mar y alterando la circulación atmosférica, lo que a su vez desencadena una serie de cambios climáticos a nivel global.

Una intensidad sin precedentes

José Martín Cortés, meteorólogo de Meteored México, destacó en una entrevista que la actual manifestación de El Niño es especialmente notable por su intensidad, que se prevé como la más alta desde 1950. Según el Centro de Predicciones Climáticas de la NOAA, se anticipa una anomalía de 2.6 °C, superando los registros de fenómenos anteriores, como los de 1982-1983 y 1997-1998.

Cortés señala que, aunque antes de 1950 no se contaba con la instrumentación adecuada para monitorear el fenómeno, no se puede descartar la posibilidad de que episodios igualmente intensos hayan ocurrido en el pasado. Sin embargo, la diferencia actual radica en el creciente número de habitantes en el planeta, lo que amplifica los efectos de El Niño, tanto positivos como negativos.

El contexto climático actual

Francisco Estrada, coordinador del Programa de Investigación en Cambio Climático de la UNAM, agrega que el contexto climático de este fenómeno es muy diferente al de décadas anteriores. La temperatura global ha aumentado alrededor de 1.46 °C en comparación con los niveles preindustriales, y se prevé que el mundo supere el límite de 1.5 °C establecido en el Acuerdo de París antes de que finalice esta década.

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Estrada advierte que el calentamiento global ha modificado las características de los eventos climáticos extremos asociados a El Niño, lo que genera un riesgo considerable. Esto implica que no se puede confiar plenamente en los datos históricos para predecir cómo este fenómeno se manifestará en el futuro.

¿Cambio climático y El Niño: una relación compleja?

El debate sobre si la intensidad del actual fenómeno de El Niño está relacionada con el cambio climático se intensifica. Cortés opina que, por el momento, no hay suficiente evidencia que respalde una conexión directa entre la crisis climática y la intensidad de este evento. Considera necesario observar si estos fenómenos se vuelven más frecuentes y pronunciados con el tiempo para establecer cualquier vínculo.

El meteorólogo explica que se requieren estudios de atribución que comparen simulaciones de eventos en un mundo sin calentamiento global frente a uno más cálido. Sin embargo, enfatiza que estos modelos tienen limitaciones y no son concluyentes, lo que hace que tanto afirmar como negar esta relación sea arriesgado.

La importancia de la investigación continua

Aunque se reconoce que el cambio climático podría intensificar los efectos de El Niño, también se indica que la naturaleza busca un equilibrio. Cortés sugiere que, a pesar de los efectos del calentamiento global, el planeta tiene mecanismos para regularse. Sin embargo, advierte que la falta de datos históricos confiables dificulta la comprensión de cómo se ha manifestado El Niño en el pasado.

Estrada coincide en la necesidad de continuar investigando la relación entre el cambio climático y El Niño. Destaca que hay estudios que indican una mayor variabilidad en el fenómeno en los últimos 60 años, con eventos de mayor magnitud. Para él, el enfoque no debería centrarse en si El Niño es un fenómeno natural o provocador del cambio climático, sino en cómo interactúan ambos factores y cómo esta interacción puede impactar a las sociedades.

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La principal preocupación radica en la combinación de un fenómeno natural excepcional con un clima ya alterado. Esta interacción puede resultar en comportamientos climáticos inesperados y aumentar los riesgos asociados a lluvias intensas, sequías, temperaturas extremas y otros efectos adversos. Estrada concluye que estas sorpresas son indeseables para quienes intentan gestionar los riesgos climáticos.