Autorización del Libramiento Vial Cancún Sur
La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales ha dado luz verde, aunque con condiciones, a una nueva infraestructura relacionada con el Tren Maya en Quintana Roo: el Libramiento Vial Cancún Sur. Este proyecto abarca un trayecto de 15.3 kilómetros que vinculará la carretera federal 307, que se dirige a Playa del Carmen, con el Aeropuerto Internacional de Cancún. Además, se prevé un ramal que conectará con la Terminal de Carga del ferrocarril.
La construcción de esta obra se presenta como una solución para mejorar la movilidad en el sur de Cancún, aunque su autorización conlleva un elevado costo ambiental. La Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) indica que se verán afectadas 68.5 hectáreas de selva mediana subperennifolia. En total, la Semarnat ha autorizado la intervención en más de 103 hectáreas, de las cuales 67.3 hectáreas requerirán un cambio de uso de suelo para la vegetación forestal.
Preocupaciones sobre el impacto ambiental
Aarón Hernández Siller, director regional de la Oficina Sureste del Centro Mexicano de Derecho Ambiental, ha expresado que esta autorización refuerza una preocupación que su organización ha manifestado desde el inicio del proyecto del Tren Maya: la forma fragmentada en que se ha presentado el proyecto impide una evaluación clara de todos sus impactos.
“Lo que hemos señalado es que el proyecto se presenta en partes, lo que dificulta un análisis integral que considere los efectos acumulativos y sinérgicos”, comentó Hernández Siller en una entrevista. La MIA argumenta que el libramiento responde al crecimiento urbano y comercial de Cancún, y Tren Maya S.A. de C.V. defiende que la obra mejorará el flujo vehicular, acortará tiempos de viaje y desvinculará el transporte pesado de las zonas urbanas.
El 1 de junio se emitió la autorización, que estipula un plazo de 18 meses para la preparación y construcción de la obra, además de una vigencia de 50 años para su operación y mantenimiento.
Riesgos ambientales y su reconocimiento
Aunque el desmonte de la selva es el impacto más evidente, el expediente también reconoce otros riesgos, como la pérdida de hábitat, el desplazamiento de fauna, la alteración del suelo y el potencial colapso kárstico. Este último aspecto se considera crítico, dado que la península de Yucatán presenta suelos porosos que facilitan la filtración de contaminantes hacia el acuífero.
Hernández Siller explica que la diferencia entre la lluvia que cae sobre la selva y la que cae sobre el pavimento es significativa, ya que la primera se infiltra de manera natural, mientras que la segunda puede arrastrar contaminantes. Además, la reducción de la cobertura forestal plantea un riesgo adicional para diversas especies, incluyendo aquellas catalogadas como amenazadas, como el mono araña y el ocelote.
Impacto acumulativo y conectividad ecológica
La MIA reconoce la existencia de impactos acumulativos, señalando que la pérdida de vegetación por el libramiento se suma a las perturbaciones ya ocasionadas por otras infraestructuras en la región. Esta situación genera preocupación sobre la fragmentación de ecosistemas y la creación de barreras que obstruyen el libre movimiento de la fauna.
CEMDA ha advertido que la obra no es solo un camino, sino que se integra en un contexto más amplio de infraestructura del Tren Maya. La fragmentación del proyecto dificulta la evaluación de sus efectos reales sobre el medio ambiente, y la MIA también identifica la perturbación de fauna por ruido e iluminación artificial.
Transporte de carga y sus implicaciones
La discusión sobre el libramiento también incluye el transporte de carga, lo que plantea nuevos desafíos en un área con suelo kárstico. Hernández Siller enfatiza que la MIA original no consideró adecuadamente los efectos de este tipo de transporte en la región. El aumento del peso de los trenes de carga podría afectar la estabilidad del terreno y los riesgos de accidentes con combustibles son una preocupación adicional.
La proximidad de las rutas de carga a zonas habitadas genera inquietud, ya que un incidente no solo tendría repercusiones ambientales, sino también para la población. Además, se cuestiona la necesidad real de incorporar el transporte de carga en un proyecto inicialmente diseñado para el turismo.
Inversión y medidas de mitigación
El proyecto requiere una inversión total estimada en 3,121 millones de pesos, de los cuales se destinarán 66.9 millones a programas ambientales y 77.5 millones a una fianza ambiental que garantice el cumplimiento de las obligaciones ambientales. Sin embargo, la Semarnat ha considerado que estas medidas son insuficientes y ha impuesto nuevas obligaciones, incluyendo el manejo de residuos, la prevención de derrames y la protección del agua.
A pesar de estas medidas, CEMDA sostiene que no son suficientes para abordar los problemas subyacentes. Hernández Siller está evaluando la posibilidad de iniciar acciones legales contra esta autorización, al igual que ha hecho en el pasado en relación con otros tramos del Tren Maya.
La obra del Libramiento Vial Cancún Sur avanza con la promesa de mejorar la movilidad y el desarrollo, pero plantea serias interrogantes sobre los riesgos que conlleva para los ecosistemas y la población. Como concluye Hernández Siller, la pregunta que persiste es si realmente estamos dispuestos a asumir estos riesgos en aras de mantener un proyecto que aún no ha demostrado su viabilidad.

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