agosto 29, 2026

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Los trabajos con mayor riesgo de cáncer por radiación: ¡sorpresa! No son en laboratorios, están en la atmósfera

Los trabajos con mayor riesgo de cáncer por radiación: ¡sorpresa! No son en laboratorios, están en la atmósfera

La radiación en las alturas: un riesgo inesperado

Cuando se habla de trabajos con riesgo de exposición a radiación, es común pensar en entornos como centrales nucleares o laboratorios de diagnóstico médico. Sin embargo, un reciente estudio ha revelado que las profesiones más afectadas se encuentran a miles de metros sobre el nivel del mar. Los tripulantes de vuelo lideran la lista, seguidos de cerca por los pilotos, en cuanto a la proporción de muertes por cánceres relacionados con la radiación en Estados Unidos.

Este estudio, publicado el 17 de agosto en JAMA Internal Medicine, analizó más de 12.7 millones de muertes registradas en el país entre 2020 y 2024, abarcando un total de 503 ocupaciones. Tras ajustar por factores como edad, sexo, origen étnico, nivel educativo y estado civil, se encontró que aproximadamente el 6.9% de las muertes de los tripulantes de cabina y el 6.7% de los pilotos estaban vinculadas a este tipo de cáncer.

Los efectos de la altitud en la exposición a radiación

Los rayos cósmicos, que son partículas de alta energía provenientes del Sol y otras regiones del espacio, representan una fuente significativa de radiación. Aunque la atmósfera terrestre actúa como un escudo protector, esta defensa se reduce considerablemente a medida que se asciende en altitud.

Los aviones comerciales operan generalmente a altitudes superiores a los 30,000 pies (aproximadamente 9,100 metros), donde tanto los pilotos como los tripulantes y los pasajeros están expuestos a una mayor dosis de radiación ionizante en comparación con el nivel del mar. Esta radiación tiene el potencial de dañar el ADN y, con la acumulación de la exposición, puede ser un factor que contribuya al desarrollo de cáncer.

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La relación entre la radiación ionizante y ciertos tipos de cáncer ha sido reconocida desde hace años. Una revisión científica publicada en 2022 corroboró la existencia de suficiente evidencia que clasifica a la radiación ionizante como un factor causal para diversos tipos de cáncer, incluidos los de mama, glándulas salivales, esófago, estómago, colon, pulmón, hueso, riñón, vejiga, cerebro y sistema nervioso central, tiroides y piel no melanoma.

Radiación acumulada en los pilotos y tripulantes

El estudio estima que tanto los pilotos como los tripulantes pueden acumular entre 3 y 6 milisieverts (mSv) de radiación cósmica cada año, dependiendo de las rutas que operen. El milisievert es una unidad que se utiliza para medir la dosis de radiación y su efecto potencial en el organismo.

No todos los vuelos suponen el mismo nivel de exposición. Según el Instituto Nacional para la Seguridad y Salud Ocupacional de Estados Unidos (NIOSH), la exposición a la radiación puede incrementarse en vuelos de larga distancia, en rutas de latitudes altas o aquellas que cruzan sobre los polos. Además, fenómenos solares como las erupciones pueden alterar la cantidad de radiación recibida.

Análisis de la mortalidad relacionada con el cáncer

Los investigadores del estudio agruparon distintos tipos de cáncer asociados con la exposición a la radiación y compararon su incidencia entre las 503 ocupaciones analizadas. Se observó un incremento en la mortalidad por cáncer de mama, próstata y del sistema nervioso central, así como melanoma, específicamente entre los pilotos y tripulantes. Por otro lado, los pilotos también mostraron una mayor mortalidad por leucemia.

Al realizar comparaciones adicionales, se determinó que el patrón de mortalidad por cáncer relacionado con la radiación era prominente en los tripulantes aéreos, pero que su posición en la clasificación disminuía cuando se consideraban otros tipos de cáncer. Por ejemplo, los tecnólogos nucleares, quienes también están expuestos a la radiación, ocuparon el puesto 12 en la lista, mientras que los empleados de la industria aérea que trabajan en tierra, como mecánicos y ensambladores, no mostraron cifras elevadas de mortalidad por cáncer.

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Limitaciones del estudio y factores de riesgo adicionales

Una de las limitaciones más significativas del estudio es la falta de información sobre la dosis de radiación que cada individuo ha recibido a lo largo de su carrera. El análisis se basó en la ocupación habitual registrada en los certificados de defunción, lo que podría incluir errores. Además, trabajar en un avión conlleva múltiples exposiciones que son difíciles de aislar. Los pilotos y tripulantes suelen cruzar diferentes zonas horarias, trabajar en turnos nocturnos y alterar sus ciclos de sueño, lo que puede afectar su ritmo circadiano. El NIOSH considera que estas alteraciones pueden ser factores que contribuyen a las diferencias observadas en la incidencia de ciertos cánceres entre las tripulaciones aéreas, aunque aún no se comprende el impacto exacto de cada uno.

Asimismo, los pilotos pueden estar expuestos a radiación ultravioleta que atraviesa las ventanas de algunas cabinas. A mayor altitud, los niveles de radiación UV son más altos, aunque la cantidad que pasa a través de las ventanas depende de los materiales utilizados en su fabricación. Además, hay otros factores laborales y personales que podrían influir en el desarrollo de cáncer, lo que lleva a los autores a señalar que los resultados del estudio no permiten atribuir los fallecimientos únicamente a la radiación cósmica.

Reflexiones sobre la regulación y la exposición

El debate que surge de esta investigación se centra en la necesidad de proteger a quienes vuelan profesionalmente. La Administración Federal de Aviación de Estados Unidos reconoce a los pilotos y tripulantes como trabajadores expuestos a radiación ionizante. Sin embargo, actualmente no existen límites federales sobre las dosis ni se exige un monitoreo individual de esta exposición en las tripulaciones aéreas.

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Para los pasajeros, la exposición es considerablemente menor. Un viajero que realice diez viajes redondos a través del país en un año recibiría aproximadamente 0.4 mSv de radiación cósmica. En contraste, un piloto o tripulante puede acumular entre 3 y 6 mSv anualmente durante gran parte de su carrera.

La regulación de la exposición a la radiación no es uniforme en todo el mundo. La Unión Europea, por ejemplo, establece que se debe evaluar la exposición de las tripulaciones si se prevé que supere 1 mSv al año, incorporando estos datos en la planificación de los horarios de trabajo y asegurando que los trabajadores sean informados sobre los riesgos y las dosis a las que están expuestos. Si se estima que la exposición va a sobrepasar los 6 mSv anuales, se implementan medidas adicionales de protección.

Los hallazgos de este estudio podrían servir como un punto de partida para revisar cómo se mide y se limita la exposición acumulada de pilotos y tripulantes en Estados Unidos. No obstante, es crucial señalar que estos resultados no son motivo para evitar volar, ni indican que la radiación cósmica sea la causa directa de las muertes observadas.