agosto 28, 2026

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Científicos Transforman Plástico en Deliciosas Galletas: ¡Un Avance Sostenible!

Científicos Transforman Plástico en Deliciosas Galletas: ¡Un Avance Sostenible!

¿Es posible que una botella de plástico termine transformada en una galleta? Esta intrigante pregunta surge de un reciente comunicado de la Universidad del Sur de Illinois (SIU) Carbondale, donde un grupo de investigadores se embarca en un proyecto innovador y potencialmente transformador: convertir desechos plásticos y agrícolas en ingredientes comestibles. A través de la utilización de microorganismos, como la levadura de pan, han desarrollado unos snacks denominados µBites (pronunciado “microbaits”), galletas ricas en proteínas que podrían tener aplicaciones tanto en la Tierra como en entornos donde el acceso a alimentos es limitado, como en el espacio profundo o en regiones con escasez alimentaria en el futuro.

Un enfoque revolucionario para el reciclaje

Este proyecto es parte de la iniciativa Deep Space Food Challenge de la NASA y surge con el objetivo de crear tecnologías para el reciclaje innovador de plásticos, buscando generar productos de mayor valor. El doctor Lahiru Jayakody, investigador en Microbiología de SIU Carbondale, explica: “El plástico es carbono y los alimentos también lo son, así que decidimos enfocarnos en la producción de alimentos a partir de estos materiales”. Uno de los plásticos utilizados es el tereftalato de polietileno, conocido como PET, el material que compone millones de botellas de agua y refrescos que se producen anualmente.

Irónicamente, aunque el ser humano ya consume microplásticos de manera alarmante, los investigadores han añadido un paso crucial a este proceso. En lugar de intentar convertir los plásticos en alimentos mediante métodos químicos, el equipo utiliza microorganismos genéticamente modificados que pueden descomponer y aprovechar las moléculas presentes en el PET. “Los microbios son increíblemente astutos”, señala el profesor Jayakody, resaltando cómo estas pequeñas entidades están siendo aprovechadas para abordar los problemas que hemos creado como sociedad.

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Del plástico a la galleta: el proceso científico

El proceso inicia al someter el PET, junto con residuos de maíz y otra biomasa, a una técnica conocida como disolución hidrotermal oxidativa. Desarrollada por el profesor de Geología Ken Anderson, este método emplea agua y oxígeno a altas temperaturas y presiones para descomponer materiales duros y convertirlos en compuestos que los microorganismos puedan utilizar. Posteriormente, se introducen diferentes cepas de levaduras en el proceso. Los investigadores, incluyendo a Jayakody y a la estudiante de posgrado Sandhya Jayasekara, programan estos microorganismos para transformar los compuestos derivados de los residuos en nuevos ingredientes, capaces de generar proteínas, grasas y ácidos, así como otros compuestos que mejoran las propiedades alimenticias.

La estrategia se fundamenta en una técnica que los científicos han estado perfeccionando durante décadas: utilizar microorganismos como fábricas biológicas que producen moléculas específicas. En esta investigación, las levaduras seleccionadas pertenecen a las especies Saccharomyces boulardii, S. cerevisiae y Rhodosporidium toruloides.

Galletas que desafían los límites de la alimentación

Con los ingredientes obtenidos, el equipo incorpora fibra, almidón y un edulcorante, y luego utiliza una impresora 3D para dar forma a las µBites. Los resultados preliminares indican que estas galletas son comestibles y no tóxicas; aunque aún se espera la aprobación institucional para realizar pruebas de sabor. Hasta el momento, las evaluaciones olfativas han sido positivas, y muchos participantes han expresado su disposición a consumirlas en escenarios de recursos limitados.

El siguiente desafío es hacer que estas galletas sean atractivas en circunstancias normales. Para lograrlo, Jayasekara ha desarrollado levaduras que producen compuestos que mejoran el sabor, aroma y valor nutricional de las galletas. Por ejemplo, una cepa de levadura puede generar vainillina a partir de biomasa vegetal, mientras que otra ha sido modificada para transformar etilenglicol del PET en betacaroteno, un compuesto que el cuerpo puede convertir en vitamina A. “Estamos utilizando microorganismos para hacer de la galleta un producto más atractivo y fácil de consumir”, afirma Jayasekara.

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Un futuro prometedor en la alimentación

El objetivo último es que incluso más componentes de las µBites, como el almidón, la fibra y el edulcorante, puedan ser producidos a través de microorganismos. Dada la abundancia de plástico en el mundo, el equipo confía en que estos snacks puedan ser producidos de manera sostenible. Se espera que las galletas lleguen al mercado en los próximos años, en un contexto donde la demanda mundial de alimentos podría aumentar entre un 35% y un 56% para el año 2050, y se estima que aproximadamente el 30% de la población mundial podría enfrentar hambre en el futuro.

El doctor Jayakody concluye: “Creo que la solución a esta crisis reside en el uso de microbios”. Con esta investigación se busca abordar simultáneamente la crisis alimentaria global, la contaminación plástica y la creación de deliciosas galletas. Un innovador enfoque que promete ser un 3×1 en soluciones.

La investigación fue presentada en el evento ACS Fall 2026, organizado por la Sociedad Estadounidense de Química (ACS), que se celebra del 23 al 27 de agosto en Chicago.