agosto 21, 2026

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Revolucionario tratamiento de ondas sonoras: la nueva esperanza en la batalla contra las adicciones

Revolucionario tratamiento de ondas sonoras: la nueva esperanza en la batalla contra las adicciones

Erin McNulty había estado desaparecida durante semanas cuando su madre, Linda, se sentó en una silla de su salón, visiblemente fatigada. Tras completar su habitual semana laboral de siete días en la tienda de antigüedades que dirige cerca de Burlington, Vermont, dedicó sus tardes libres a recorrer diferentes lugares en busca de su hija. Erin, en ese momento de 45 años, había estado lidiando con una adicción a la metanfetamina que la había consumido por completo.

El camino hacia su adicción comenzó en la adolescencia con el consumo de alcohol, seguido de marihuana y, finalmente, heroína. Linda, al enterarse de que su hijo también estaba involucrado en el consumo de heroína, tomó la decisión de llevar a ambos a una clínica de metadona a tres horas de su hogar en Massachusetts. Aunque la metadona ofreció cierta ayuda, la fatiga constante llevó a Erin a buscar cocaína para mantenerse despierta.

Hubo momentos de sobriedad, uno de los cuales coincidió con el nacimiento de su hija en 2008. La familia disfrutaba de excursiones al parque acuático Great Escape en Nueva York y a Hampton Beach en New Hampshire. Sin embargo, también enfrentaron varias sobredosis y múltiples intentos de rehabilitación. Finalmente, Erin pasó a tomar suboxone, alejándose de la heroína, pero la presentación de la metanfetamina por parte de una amiga fue el punto de inflexión que, según Linda, sumergió a Erin una vez más en la oscuridad.

Un destello de esperanza a través de la pantalla

Un día a principios de 2024, Linda encendió la televisión y se detuvo en un reportaje que captó su atención. El programa se centraba en un innovador procedimiento que podría beneficiar a personas con trastornos por consumo de sustancias. Inmediatamente pensó en su hija. Este método implicaba la aplicación de ultrasonidos a través del cráneo para tratar el cerebro, y estaba siendo investigado por científicos de la Universidad de Virginia Occidental (WVU) en el contexto de enfermedades como el Alzheimer y las adicciones.

El neurocirujano Ali Rezai, pionero en el campo de la estimulación cerebral profunda, lideraba esta iniciativa. Rezai se mostró entusiasta con la capacidad del ultrasonido, conocido comúnmente por su uso en la observación del desarrollo fetal, para acceder a las estructuras cerebrales sin necesidad de cirugía invasiva. Este tratamiento podría llevarse a cabo en solo 20 minutos y permitir que los pacientes regresaran a casa el mismo día.

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Linda, asombrada por lo que estaba viendo, llamó a su nieta adolescente para que se uniera a ella. “Mira a este médico”, exclamó. “¡Está curando a la gente!”. No importaba que el ensayo se llevara a cabo a casi mil kilómetros de distancia; estaba decidida a llevar a Erin a Virginia Occidental. Pero antes, necesitaba encontrarla.

La lucha de un neurocirujano en un estado afectado por la crisis de adicciones

Ali Rezai, originario de Irán y formado en Los Ángeles y Nueva York, nunca imaginó que su carrera lo llevaría a Virginia Occidental. A pesar de las advertencias de sus colegas sobre el riesgo profesional de mudarse allí, Rezai vio en este lugar una oportunidad para desarrollar nuevos tratamientos en el epicentro de la crisis de adicciones en Estados Unidos. Con cerca de 45 millones de estadounidenses diagnosticados con trastornos por consumo de sustancias, y un alarmante número de muertes por sobredosis, Virginia Occidental se encontraba en una situación crítica, con la tasa más alta de muertes por sobredosis en el país.

A lo largo de su carrera, Rezai ha realizado más de 3,000 intervenciones de estimulación cerebral profunda, aplicando este método para tratar diversas afecciones, incluida la enfermedad de Parkinson y el trastorno obsesivo-compulsivo. Su primer procedimiento, realizado durante su residencia en la Universidad de Nueva York, requirió 16 horas de intensa labor, pero gracias a los avances tecnológicos, estos procedimientos ahora pueden llevarse a cabo en un tiempo considerablemente menor.

Los intentos iniciales de utilizar ultrasonido para tratar afecciones cerebrales datan de la década de 1950, pero fue solo en años recientes que se desarrollaron dispositivos capaces de emitir múltiples haces de ultrasonido a través de un cráneo intacto, permitiendo una mayor precisión y efectividad sin la necesidad de cirugía invasiva. Estos modernos equipos han comenzado a ser utilizados para una variedad de condiciones médicas, incluyendo ciertos tipos de cáncer y síntomas de Parkinson.

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Avances en la investigación del ultrasonido focalizado

La investigación en ultrasonido focalizado ha despertado un gran interés, especialmente por su capacidad para alterar la actividad neuronal sin la necesidad de incisiones. A diferencia de otros métodos no invasivos, como la estimulación magnética transcraneal, el ultrasonido focalizado tiene el potencial de llegar a áreas profundas del cerebro, como el núcleo accumbens, que es clave en la adicción y la recompensa.

En 2021, con la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA), Rezai y su equipo comenzaron un ensayo exploratorio para evaluar la seguridad de este tratamiento en voluntarios con adicción. Al principio, los resultados fueron alentadores, con pacientes reportando reducciones inmediatas en sus ansias.

Con el reportaje de Rezai en mente, Linda intensificó sus esfuerzos para localizar a Erin. Finalmente la encontró en un hotel en Burlington, en condiciones preocupantes. Linda la llevó de regreso a casa y le habló del estudio. Erin, aunque esperanzada, también sentía miedo por dejar atrás su dependencia a las drogas, que durante mucho tiempo había sido su forma de lidiar con la ansiedad y la depresión.

El viaje hacia la recuperación

Con la certeza de que el estudio de Rezai podría ser la solución, Linda se preparó para llevar a Erin a Virginia Occidental, aunque el viaje estuvo lleno de obstáculos. Tras varios intentos fallidos para abordar el avión, finalmente lograron llegar a Morgantown, donde Erin se inscribió en el Center for Hope and Healing, un centro de tratamiento afiliado a la WVU que buscaba participantes para el estudio.

Después de un difícil inicio, Erin se estabilizó lo suficiente para participar en el ensayo. En octubre de 2024, se encontraba bajo una máquina de resonancia magnética, preparándose para recibir ultrasonidos. A pesar de las advertencias sobre los riesgos del procedimiento, Erin estaba dispuesta a intentarlo.

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Durante el procedimiento, se le mostraron imágenes de las drogas que había consumido, lo que desencadenó sus ansias. Sin embargo, en esta primera fase, Erin no recibió el tratamiento real, sino un placebo. A pesar de los resultados decepcionantes, Erin fue invitada a participar nuevamente y recibió el tratamiento efectivo en enero de 2025.

Resultados prometedores en la lucha contra la adicción

El procedimiento, que duró solo 20 minutos, se centró en el núcleo accumbens de Erin. Los investigadores monitorizaron su actividad cerebral durante el tratamiento y, tras la sesión, las ansias de Erin disminuyeron notablemente. A lo largo de los meses siguientes, se mantuvo en contacto con el equipo de Rezai, y los resultados fueron muy positivos, mostrando una notable reducción en sus ansias y en los resultados positivos de las pruebas de consumo de drogas.

El enfoque de Rezai ha comenzado a implementarse en otros centros médicos, y su equipo continúa investigando el uso de ultrasonido focalizado para otras afecciones. A pesar de estar en una fase experimental, el interés por esta tecnología ha crecido, alcanzando incluso a empresas de tecnología que buscan miniaturizar los dispositivos para su uso en tratamientos psiquiátricos.

Un nuevo comienzo y la esperanza para el futuro

Erin decidió quedarse en Virginia Occidental tras su tratamiento. Consiguió un trabajo y comenzó a construir una nueva vida, decorando su apartamento y ayudando a otros que luchan contra la adicción. Con el tiempo, regresó a Vermont, donde vive junto a su madre y su hija, disfrutando de una vida libre de drogas.

Ahora, Erin se siente como alguien que nunca ha estado involucrada con las drogas. “Nunca imaginé que pudiera sentirse así de bien”, dice. La familia se enfoca en el presente, planeando un futuro juntos, lejos del trauma del pasado, y disfrutando de momentos que antes parecían inalcanzables.