octubre 6, 2026

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Videojuegos Educativos para Comprender la Crisis Climática: La Innovadora Iniciativa de una Asociación en España

Videojuegos Educativos para Comprender la Crisis Climática: La Innovadora Iniciativa de una Asociación en España

La crisis climática a menudo se presenta a través de cifras que reflejan las emisiones de CO2, el aumento de las temperaturas, sequías y desplazamientos poblacionales. Sin embargo, la Asociación Líbero, situada en Málaga, España, propone una manera innovadora de abordar este tema: mediante experiencias de juego que conecten a la población, especialmente a los más jóvenes, con la problemática ambiental. Esta organización busca transformar la información sobre la crisis climática en un recurso interactivo que no solo informe, sino que también empodere a los jugadores para tomar decisiones significativas en relación a este desafío global.

El enfoque de Líbero se materializa en su último proyecto, denominado Planet Clock, que se inspira en el reloj climático, una herramienta que estima el tiempo que queda para evitar que el calentamiento global alcance niveles críticos. Aunque actualmente se encuentra en fase de prueba, se planea su lanzamiento oficial en septiembre en Málaga, así como su difusión en instituciones educativas y universitarias en países como México, Argentina, Malta, Turquía, Uzbekistán y Kazajistán.

Un Videojuego con Propósito

Jimena Yisel Caballero, maestra en Comunicación y docente en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), lidera el diseño de estos videojuegos. Su objetivo es que los jugadores comprendan el cambio climático no solo como un fenómeno ambiental, sino también como un aspecto intrínseco a decisiones políticas, sociales y económicas. Caballero explica que la meta del juego es hacer que los usuarios sientan la responsabilidad de gestionar el tiempo del planeta, representado por el reloj climático.

En Planet Clock, los jugadores navegan a través de un mapa dividido en diversas regiones, cada una con sus propias características en términos de emisiones, condiciones climáticas y conflictos. A medida que avanzan en el juego, reciben notificaciones que los obligan a tomar decisiones críticas sobre temas como el aumento del nivel del mar, la seguridad de las poblaciones o la asignación de recursos públicos para afrontar emergencias. Por ejemplo, si en una región se producen protestas por escasez de agua, los jugadores deben decidir si promueven un cambio político, dialogan con la comunidad o eligen no actuar, con lo que cada decisión influye en el desarrollo del juego.

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Desafíos de la Narrativa Interactiva

El juego también presenta dilemas éticos con el fin de concienciar a los jugadores. En ocasiones, deberán priorizar el uso de recursos limitados, ya sea para salvar especies en peligro, proteger a comunidades humanas, invertir en infraestructura o afrontar costos políticos. Caballero destaca que uno de los mayores retos fue simplificar la información técnica para hacerla accesible y entretenida, logrando un equilibrio entre la diversión y la educación.

Fernando Blasco, presidente de la Asociación Líbero desde 2016, señala que la organización se dedica a la educación para el desarrollo, abordando temas como la igualdad de género, el desarrollo rural, el cambio climático y la preservación del medio ambiente. Además, coordina Rancho Limón, un espacio agroecológico que actúa como un centro de innovación educativa. Antes de incursionar en los videojuegos, Líbero ofrecía actividades presenciales, como escape rooms educativos, pero se enfrentaron al desafío de la escala, ya que solo podían atender a grupos reducidos en un tiempo limitado. La transición hacia los videojuegos les ha permitido llegar a audiencias mucho más amplias, trabajando con grupos de hasta 120 estudiantes en una sola sesión.

Un Viaje desde la Realidad a lo Virtual

El interés por los videojuegos surgió en 2019 tras una convocatoria de la Diputación de Málaga para proyectos digitales con impacto social, lo que llevó a Líbero a colaborar con la Cátedra Estratégica de Videojuegos de la Universidad de Málaga. De esta alianza nació su primer videojuego, El gran juego de Rancho Limón, que combina preguntas, minijuegos y realidad aumentada para educar sobre agroecología, economía circular y cambio climático. Este formato ha permitido a la asociación expandir su alcance más allá de Málaga, facilitando la conexión con adolescentes en diferentes partes del mundo, como en Sumy, Ucrania, donde se utilizó su primer videojuego en 2021.

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Historias de Migración y Resiliencia

Tras el éxito de su primer proyecto, Líbero desarrolló Refugiadas Climáticas, que combina el concepto de videojuego con una exposición artística. Este proyecto se centra en la crisis climática desde una perspectiva de género, siguiendo a ocho mujeres en rutas migratorias que deben escapar de los efectos del cambio climático. La iniciativa busca visibilizar las complejidades que enfrentan las mujeres migrantes, quienes pueden experimentar violencias específicas durante su travesía. Para construir los personajes del juego, Caballero llevó a cabo una exhaustiva investigación documental, recopilando testimonios y datos sobre las realidades de las migrantes climáticas.

El juego desafía a los jugadores a gestionar recursos limitados, como dinero y salud, y muestra cómo la violencia no solo afecta la capacidad física para migrar, sino también la salud emocional de las personas. Caballero subraya que el objetivo era reflejar esta experiencia a través de una dinámica de juego que permita a los participantes comprender mejor los desafíos y decisiones difíciles que enfrentan las migrantes climáticas.

La Diferencia de Jugar

Durante las presentaciones de Refugiadas Climáticas en Argentina, Caballero notó un gran interés por el videojuego, que sorprendía a muchos por su enfoque innovador sobre el cambio climático. La ventaja de los videojuegos radica en que no solo sitúan a los jugadores en una situación específica, sino que los obligan a tomar decisiones, enfrentar consecuencias y aprender de sus errores. «Es muy diferente que yo te cuente a que tú lo vivas», comenta, enfatizando la inmersión que proporciona el juego, donde los jugadores pueden experimentar la vida de una mujer que debe migrar para proteger a su familia.

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El desarrollo de los videojuegos de Líbero ha sido posible gracias a una red internacional de colaboración, que incluye a Rancho Limón, la Universidad de Málaga, la UNAM y la desarrolladora malagueña A Bonfire of Souls. Sin embargo, el financiamiento ha representado un reto constante, ya que los dos primeros videojuegos se financiaron en gran parte gracias a administraciones públicas y programas de la Unión Europea. A pesar de ello, la asociación ha invertido recursos propios para asegurar la continuidad de sus proyectos.

Hacia un Futuro Educativo Inclusivo

La intención es que Planet Clock esté disponible de forma gratuita en Android, al igual que los proyectos anteriores. Aunque los videojuegos educativos enfrentan obstáculos en comparación con los títulos comerciales, Líbero busca que sean conocidos y utilizados en escuelas, universidades y espacios culturales. Para Caballero, el objetivo no es transformar radicalmente las percepciones de la sociedad, sino abrir un diálogo inicial. “Si una persona toma conciencia y reconoce que los migrantes no son enemigos, ya se ha logrado mucho”, concluye.

La propuesta de la Asociación Líbero es utilizar plataformas interactivas para demostrar que la crisis climática es un fenómeno cercano y relevante, que involucra decisiones sobre recursos naturales, movilidad y el futuro de nuestro planeta. A través del juego, se busca que los usuarios comprendan la magnitud de lo que está en riesgo y, a su vez, se inspiren a actuar en consecuencia.