En el norte de México, un accidente ferroviario ha suscitado inquietudes sobre una posible crisis socioambiental tras un derrame químico ocurrido el 25 de julio en Naco, Sonora. El descarrilamiento de un tren de la empresa Ferromex resultó en la liberación de más de 70,000 litros de hidrosulfuro de sodio, una sustancia altamente corrosiva, en el cauce de un arroyo. Aunque el impacto real de este incidente aún no se ha determinado, sus consecuencias podrían afectar la calidad del agua, los suelos y la salud de la población local.
A pesar de que las autoridades han minimizado las afectaciones para los residentes de esta región desértica, expertos en el tema han señalado que la contaminación del agua, el aire y el suelo es un riesgo tangible, a menudo invisible para la comunidad. Por ello, enfatizan la necesidad de implementar un plan de monitoreo continuo para mitigar impactos adicionales.
Según información proporcionada por las autoridades ambientales a nivel federal, el derrame afectó un área de 1.7 kilómetros cuadrados, aunque se ha delimitado una superficie de 5,207 metros cuadrados para llevar a cabo muestreos y estudios que determinen la magnitud del evento. Por su parte, Ferromex declaró que activó sus protocolos de seguridad tras el incidente, asegurando que “no representó un riesgo inmediato para la población”. Sin embargo, hasta ahora no se ha recibido respuesta sobre las acciones específicas que se están llevando a cabo para contener la dispersión de los contaminantes y remediar los suelos afectados.
Consecuencias del Derrame Químico
El descarrilamiento involucró tres góndolas que transportaban 240 toneladas de concentrado de cobre y un carro tanque con 72,000 litros de hidrosulfuro de sodio (NaHS), de los cuales más del 97% terminó en el arroyo, según la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa). Aunque el concentrado de cobre fue completamente retirado, las preocupaciones persisten en torno a la dispersión del hidrosulfuro de sodio, un químico utilizado en diversas industrias, desde el tratamiento de pieles hasta la separación de minerales.
Agustín Robles Morua, profesor investigador del Instituto Tecnológico de Sonora y especialista en hidrología, advierte sobre los riesgos que presenta este compuesto. Su reacción al entrar en contacto con el agua produce sulfuro de hidrógeno, un gas altamente tóxico. “Este gas es irritante y potencialmente mortal en altas concentraciones. Se puede reconocer por su olor a huevo podrido, aunque su detección requiere equipos especializados”, explica Robles.
Antonio Romo Paz, químico biólogo y profesor investigador en la Universidad de Sonora, compara la peligrosidad del hidrosulfuro de sodio con la del cianuro. “Este producto es extremadamente peligroso y debe ser manejado con el mismo cuidado que el cianuro, ya que una disminución en el pH puede generar ácido cianhídrico”, advierte. Ambos especialistas coinciden en que la liberación del sulfuro de hidrógeno fue la parte más peligrosa del incidente, aunque su ubicación en una zona despoblada podría haber mitigado un impacto inmediato en la población.
Monitoreo y Remediación Ambiental
A pesar de que el riesgo de inhalación de sulfuro de hidrógeno ha disminuido, Robles enfatiza que es crucial evaluar la calidad del agua y del aire en las áreas cercanas. “Es fundamental verificar cómo se han comportado los azufres y otros compuestos generados por el derrame en los acuíferos cercanos a mediano y largo plazo”, añade. La remediación de los suelos contaminados también es esencial para la restauración ambiental de la zona, lo que implica retirar los sedimentos más contaminados y realizar un monitoreo constante de la calidad del agua en los pozos cercanos.
La Profepa ha tomado muestras de suelo y biota en colaboración con el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC) para evaluar los daños ambientales. Además, se ha determinado que las lluvias recientes han afectado los diques de contención, lo que ha llevado a la orden de reforzar las medidas de control para evitar una mayor dispersión del contaminante.
Impacto en la Salud de la Población
Después del descarrilamiento, tanto las autoridades como Ferromex afirmaron que el derrame no causó daños a las personas. Sin embargo, informes locales indicaron que cuatro personas fueron hospitalizadas debido a posibles complicaciones. El alcalde de Naco, José Lorenzo Villegas Vázquez, destacó la importancia de informar a la comunidad sobre el incidente y los riesgos potenciales, enfatizando la necesidad de brindar información científica precisa.
La Secretaría de Salud Pública de Sonora ha declarado que tres trabajadores de Ferromex recibieron atención médica, pero ninguno requirió hospitalización. No obstante, Romo advierte sobre la importancia de mantener una comunicación clara con las comunidades afectadas para abordar la ansiedad generada por el incidente. “La población tiene derecho a conocer los riesgos y a recibir información confiable sobre la situación”, concluye.
Lecciones de Crisis Pasadas
Este incidente no es aislado en Sonora, que ha enfrentado múltiples crisis socioambientales por derrames químicos vinculados a actividades industriales, especialmente en el ámbito minero. Hasta 2024, el estado concentrará casi el 23% de las concesiones mineras en México, lo que ha aumentado la preocupación por la seguridad ambiental. Este agosto se cumple el 12 aniversario del derrame en el río Sonora, considerado el peor desastre ambiental en la historia de la minería metálica en el país, donde la mina Buenavista del Cobre vertió miles de metros cúbicos de sulfato de cobre, afectando a más de 22,000 personas.
María Julieta Lamberti, directora de investigación de la organización PODER Latam, señala la recurrencia de incidentes asociados con Grupo México, que incluyen no solo derrames en minas, sino también accidentes en el transporte de químicos. La empresa deberá presentar un plan ambiental que abarque al menos tres kilómetros del cauce afectado y un programa de remediación que será evaluado por la Profepa.
Hasta el momento, no se ha recibido respuesta de Grupo México sobre la recurrencia de incidentes y los planes de acción para la reciente crisis en Naco. La atención y el monitoreo constante de las autoridades serán cruciales para mitigar los efectos de este derrame y proteger la salud de la población afectada.

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