septiembre 7, 2026

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Descubren microplásticos en alimentos para mascotas: lo que revela un estudio impactante

Descubren microplásticos en alimentos para mascotas: lo que revela un estudio impactante

La omnipresencia de los microplásticos

Los microplásticos se han convertido en un contaminante ubicuo, afectando incluso la cadena alimentaria. Estudios recientes han demostrado que estas diminutas partículas están presentes en diversos órganos humanos, así como en fluidos como la sangre y el semen, y en áreas de nuestro cuerpo que van desde los pulmones hasta el cerebro. Esta situación no solo nos afecta a nosotros, sino también a nuestras mascotas, que están igualmente expuestas a este tipo de contaminación.

Un nuevo estudio ha revelado que los alimentos comerciales para mascotas también contienen microplásticos. Aunque no es sorprendente, sí pone de manifiesto un canal de exposición que había sido poco considerado para perros, gatos y otros mamíferos. Esta realidad plantea una preocupación adicional, ya que implica que el ciclo de la vida actual ha sido reemplazado por un ciclo de plástico.

Descubrimientos sobre los erizos

La principal autora de este estudio, Emily Thrift, investigadora de la Universidad de Sussex, inició su indagación en 2021 tras un hallazgo sorprendente en muestras de heces de erizos. «Detectamos plástico en el 19% de las muestras», comentó Thrift, quien se especializa en ciencias de la vida. Este hallazgo es alarmante, dado que los erizos son considerados uno de los animales silvestres más queridos de Gran Bretaña y están catalogados como ‘casi amenazados’. Hasta este momento, no se sabía que estos animales pudieran ingerir microplásticos.

Para investigar la fuente de esta contaminación, el equipo de Thrift analizó la dieta de los erizos, encontrando microplásticos en los insectos que consumen regularmente, como escarabajos, caracoles y lombrices de tierra. Los investigadores también identificaron la presencia de plásticos en muestras de tierra tomadas de 51 lugares en Sussex, lo que confirma que los microplásticos están presentes en casi todos los rincones de nuestro entorno.

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El análisis de alimentos para mascotas

El estudio buscó determinar si los alimentos comerciales que se proporcionan a los erizos en centros de rehabilitación y jardines residenciales también contenían microplásticos. «En el Reino Unido, muchos centros de rehabilitación alimentan a un gran número de mamíferos heridos o enfermos cada año, utilizando comida para mascotas», explicó Thrift.

Los investigadores, en su artículo publicado en la revista Environmental Toxicology and Chemistry, analizaron 38 productos disponibles en el Reino Unido, que incluían alimentos para perros, gatos y erizos, tanto en formato seco como húmedo. En total, examinaron 228 muestras de diferentes lotes de producción. La conclusión fue contundente: se encontraron microplásticos en 29 de los 38 productos analizados. En 18 de estos, la contaminación se presentó en más de una unidad de venta. Curiosamente, los productos de menor costo mostraron un mayor número de muestras contaminadas, aunque no se identificó una causa específica para este fenómeno.

Los investigadores identificaron un total de 95 partículas de microplásticos de diferentes polímeros, siendo los más comunes el poliéster, la poliacrilamida, el polietileno y el polipropileno. Estos materiales son ampliamente utilizados en la industria textil, en envases y en productos de uso cotidiano.

El impacto en la salud de las mascotas

En términos de concentración de microplásticos, los alimentos secos contenían más partículas por gramo en comparación con los húmedos. Sin embargo, al considerar la cantidad que consume un animal, la situación cambia. Los alimentos húmedos, al tener menor densidad energética, requieren que las mascotas ingieran porciones más grandes para satisfacer sus necesidades nutricionales. Como resultado, los animales que consumen alimentos húmedos podrían estar expuestos a una mayor cantidad de microplásticos diariamente.

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Thrift explicó que, según los niveles promedio encontrados en las muestras de comida húmeda para perros, un labrador podría ingerir alrededor de 313 partículas de microplástico al día, cifra que podría superar las 2,300 en escenarios de mayor contaminación. De hecho, los niveles de microplásticos en los alimentos para mascotas son superiores a los encontrados en los alimentos destinados al consumo humano, lo que podría atribuirse a la calidad de los ingredientes utilizados.

Fuentes de contaminación y sus consecuencias

Los investigadores identificaron varias fuentes potenciales de contaminación, desde los ingredientes utilizados en la elaboración de los alimentos hasta el desgaste de maquinaria industrial y fibras sintéticas que se desprenden durante el procesamiento.

A pesar de que la preocupación por los microplásticos aún no ha alcanzado su punto máximo entre la población, es importante señalar que se desconoce mucho sobre sus efectos en la salud de las mascotas y la fauna silvestre. Thrift subrayó que, aunque su estudio no evaluó estos efectos, hay creciente evidencia de laboratorio que sugiere que los microplásticos pueden causar problemas de fertilidad y disfunciones orgánicas.

Además, una parte significativa de los microplásticos ingeridos es excretada en las heces, lo que implica que tanto las mascotas como los animales silvestres que consumen alimentos contaminados pueden contribuir a la dispersión de estos contaminantes en jardines, parques y otros ecosistemas.

Soluciones para mitigar la contaminación

La pregunta que surge es: ¿qué se puede hacer para reducir estos niveles de contaminación? Thrift propone que no es necesario que cada consumidor realice análisis microscópicos de los alimentos para mascotas. En cambio, sugiere que los gobiernos implementen pruebas de microplásticos en los alimentos procesados, aplicando controles de seguridad similares a los que se utilizan para otros contaminantes químicos. Como consumidores, es fundamental que podamos adquirir alimentos que sean accesibles y saludables para nuestras mascotas, sin que ello implique un impacto negativo en el medio ambiente.

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