noviembre 7, 2026

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Ana Loreto: fotografía de bodas, familias y mujeres en Las Palmas de Gran Canaria

Ana Loreto: fotografía de bodas, familias y mujeres en Las Palmas de Gran Canaria

Ana Loreto es fotógrafa en Las Palmas de Gran Canaria. Se dedica a la fotografía de bodas, a las sesiones documentales de familias, embarazos y recién nacidos y a la fotografía de mujeres, una parte fundamental de La Piel, su proyecto de fotografía y autorretrato para mujeres, y ofrece además talleres de autorretrato. En esta entrevista repasa sus inicios, su manera de trabajar y los proyectos que quiere desarrollar.

¿Cómo comenzó tu trayectoria en el mundo de la fotografía y qué te llevó a convertir esta pasión en tu profesión?

Mi relación con la fotografía está muy unida a mi historia personal. He vivido pérdidas y etapas difíciles que me han hecho entender el valor que tiene un recuerdo. Con el tiempo, una fotografía puede convertirse en algo que necesitas volver a mirar: una persona, un abrazo, una parte de tu vida.

La fotografía también me ayudó a mí. En momentos en los que me costaba reconocerme, los autorretratos fueron una manera de acercarme a lo que estaba sintiendo y empezar a mirarme de otra forma. Por eso digo que la fotografía me salvó: tuvo un papel muy importante en mi propio proceso.

Convertirla en mi profesión ha sido una forma de llevar todo eso a mi trabajo. Amo lo que hago y me implico muchísimo, porque sé que estoy entrando en momentos y en historias que son importantes para otras personas.

En tu trabajo das mucha importancia a la naturalidad y a las emociones. ¿Qué caracteriza tu estilo fotográfico y qué buscas transmitir a través de tus imágenes?

Soy una fotógrafa muy cercana y creo que eso se refleja en mis imágenes. Me interesa lo que sucede entre las personas: cómo se miran, cómo se abrazan, los nervios, la calma, los gestos que aparecen cuando dejan de estar pendientes de la cámara.

Observo mucho, pero también acompaño. Si alguien necesita orientación, se la doy; la naturalidad también necesita confianza.

Busco que las personas se reconozcan en las fotografías y que, al verlas con los años, recuerden cómo se sentían. Me gusta hacer imágenes que tengan valor para quienes están dentro de ellas, más allá de lo bonitas que puedan resultar.

Una de tus especialidades es la fotografía de mujeres, especialmente a través de las sesiones «Esencia». ¿En qué consisten estas experiencias y qué te gustaría que sintieran las mujeres que participan en ellas?

Son sesiones en las que una mujer puede dedicarse un tiempo y dejarse fotografiar sin sentir que tiene que cumplir unas expectativas. Casi todas llegan diciéndome que no son fotogénicas, que no les gusta su cuerpo o que prefieren esperar a adelgazar para hacerse fotos. Escucho eso muy a menudo, y me da pena, porque yo también he estado ahí…

Y como siempre les digo, ojalá se viesen con los ojos que yo las miro, o con los de la gente que les quieren.

Antes de la sesión me gusta que nos conozcamos, tomar un café, hablar de lo que les apetece y de lo que les da inseguridad. Durante la sesión vamos probando, con calma y respetando siempre sus límites. Cada mujer tiene una forma distinta de estar delante de la cámara.

Ese trabajo es una parte fundamental de La Piel, mi proyecto de fotografía y autorretrato para mujeres. Me gustaría que se sintieran escuchadas, cómodas y con libertad para mostrarse. Y que pudieran llevarse fotografías en las que reconocerse y descubrir algo de sí mismas que quizá llevaban tiempo sin ver.

Muchas personas sienten vergüenza o inseguridad delante de una cámara. ¿Cómo consigues crear un ambiente de confianza para que puedan mostrarse tal y como son?

Lo primero es escuchar y quitar presión. Nadie tiene que llegar a una sesión sabiendo posar. Mi trabajo también consiste en guiar, explicar y estar pendiente de cómo se está sintiendo la persona que tengo delante.

Hablamos, nos reímos, nos movemos, hacemos pausas si hace falta. No empiezo pidiendo una expresión determinada; primero necesito conocer un poco a esa persona y que ella también me conozca a mí.

Haber estado delante de mi propia cámara me ayuda a comprender esa incomodidad. Sé lo que es mirar una fotografía y fijarte enseguida en lo que no te gusta. Por eso cuido mucho cómo hablo y cómo acompaño. La confianza se construye con el trato, desde antes de hacer la primera foto.

También realizas fotografía de bodas y sesiones documentales de familias, embarazos y recién nacidos. ¿Cómo abordas estos trabajos para captar momentos espontáneos y recuerdos auténticos?

Perdí al que iba a ser mi compañero de vida con 29 años.

Y como siempre digo, vivo cada boda como esa que nunca tuve, y con la que siempre soñé.

En las bodas me implico muchísimo. Conozco a la pareja, hablamos de sus planes, les asesoro y les ayudo con las dudas que van apareciendo. Me gusta que, cuando llegue el día, sientan que ya tienen confianza conmigo. Muchas parejas me dicen después que fui una más en la boda, y eso para mí tiene mucho valor.

Durante el reportaje estoy pendiente de lo que sucede alrededor, además de lo que ocurre con los novios. Hay abrazos, miradas y pequeños momentos que ellos quizá no llegan a ver y que luego descubren en las fotografías.

Con las familias, los embarazos y los recién nacidos trabajo desde esa misma cercanía. Me interesa cómo se relacionan, cómo sostienen a su bebé, cómo juegan o se buscan. En las sesiones con recién nacidos respeto sus ritmos y los de la familia. Quiero que las fotografías les devuelvan algo de cómo era su vida en ese momento.

Además de las sesiones fotográficas, ofreces talleres de autorretrato y expresión emocional. ¿Qué pueden aprender los participantes y qué papel consideras que puede tener la fotografía en el autoconocimiento?

En los talleres propongo utilizar el autorretrato como una herramienta para observarnos y expresar lo que sentimos. Se puede participar con un móvil y sin conocimientos de fotografía.

Trabajamos con ejercicios sobre la mirada hacia una misma, el cuerpo, los cambios o el espacio que nos damos. A veces fotografiamos el rostro; otras, una sombra, unas manos o un objeto que nos representa. Después dedicamos tiempo a reflexionar sobre lo que hemos hecho. Compartirlo con el grupo es siempre una elección.

A mí el autorretrato me permitió expresar cosas que me costaba poner en palabras. Esa experiencia, junto con mi formación en duelo y mi recorrido de aprendizaje sobre relaciones tóxicas, ha influido en mi manera de acompañar.

Creo que una fotografía puede ayudarnos a detenernos y preguntarnos: «¿Cómo me estoy mirando? ¿Qué estoy sintiendo? ¿Qué necesito?». Me interesa mucho abrir ese espacio de curiosidad y de escucha.

Mirando hacia el futuro, ¿qué proyectos te gustaría desarrollar y qué le dirías a alguien que está pensando en vivir una experiencia fotográfica contigo por primera vez?

Quiero seguir creciendo en fotografía de bodas y de familias, y desarrollar La Piel con sesiones, talleres de autorretrato y encuentros presenciales para mujeres. Me gustaría dar continuidad a esos encuentros, para que quienes participen puedan seguir explorando y compartiendo su proceso.

También me ilusiona la posibilidad de contar con un espacio propio donde unir la fotografía y los talleres. Es un proyecto que estoy explorando y que me abre muchas ideas.

A quien esté pensando en hacerse una sesión conmigo le diría que podemos empezar por hablar. Que me cuente qué le apetece, qué le preocupa o por qué lleva tiempo queriendo hacerse esas fotos. Puede venir con vergüenza, con dudas y sin saber qué hacer delante de una cámara. Yo estaré ahí para acompañarle.

Muchas veces esperamos a que llegue el momento perfecto para salir en las fotos. A mí me gustaría que también nos permitiéramos guardar un recuerdo de quienes somos hoy.

DIRECCION: Las Palmas de Gran Canaria