octubre 9, 2026

Canarias Global

Noticias de Canarias

Cómo afrontar una herencia y evitar problemas legales entre los herederos

Como afrontar una herencia

El reparto de una herencia puede dar lugar a desacuerdos familiares, especialmente cuando existen propiedades compartidas, deudas pendientes o diferencias sobre el destino de los bienes. Conocer los trámites y contar con asesoramiento jurídico permite anticiparse a muchas de estas situaciones.

La gestión de una herencia es un proceso que va mucho más allá del reparto del patrimonio de una persona fallecida. A los trámites administrativos y las obligaciones fiscales se suman, en ocasiones, decisiones difíciles que afectan directamente a las relaciones familiares. La falta de información, las discrepancias sobre el valor de los bienes o las distintas expectativas de los herederos pueden convertir una sucesión aparentemente sencilla en un procedimiento largo y complicado.

Una de las situaciones más habituales se produce cuando varios familiares reciben una vivienda en herencia. Mientras unos prefieren vender el inmueble y repartir el dinero, otros desean conservarlo por motivos personales o económicos. Si no existe acuerdo, la propiedad puede permanecer bloqueada durante años, generando gastos de mantenimiento, impuestos y nuevas tensiones.

Aunque cada herencia presenta circunstancias particulares, buena parte de los conflictos pueden prevenirse mediante una gestión ordenada del patrimonio, una comunicación transparente entre los interesados y el conocimiento de los derechos que corresponden a cada heredero.

Conocer el patrimonio antes de tomar decisiones

El primer paso consiste en determinar si el fallecido otorgó testamento y conocer su contenido. Para ello, los herederos deben solicitar el certificado de últimas voluntades, que permite comprobar la existencia de este documento e identificar al notario ante el que se formalizó.

Cuando no existe testamento, es necesario tramitar una declaración de herederos para establecer quiénes tienen derecho a recibir el patrimonio de acuerdo con la legislación aplicable.

Una vez identificados los beneficiarios, llega el momento de elaborar un inventario de los bienes y las obligaciones pendientes. Viviendas, cuentas bancarias, vehículos, inversiones y otros activos deben examinarse junto con las posibles hipotecas, préstamos o deudas.

Este análisis es especialmente importante porque una herencia no siempre representa un beneficio económico. En determinados casos, las obligaciones pendientes pueden reducir considerablemente el valor del patrimonio e incluso superar el importe de los bienes.

La legislación contempla mecanismos como la aceptación a beneficio de inventario, que permite limitar la responsabilidad por las deudas hereditarias a los bienes de la propia herencia, siempre que se respeten los requisitos legales. También existe la posibilidad de renunciar a ella.

Tomar cualquiera de estas decisiones sin conocer previamente la situación económica del fallecido puede tener consecuencias importantes para los herederos.

El reparto de los inmuebles, uno de los principales focos de conflicto

Las dificultades suelen aumentar cuando el patrimonio está compuesto por bienes que no pueden dividirse fácilmente. Es lo que ocurre con una vivienda familiar, un local comercial o una finca que pasa a ser propiedad de varios herederos.

Las diferencias pueden surgir tanto por el destino del inmueble como por su valoración. Mientras una parte considera conveniente venderlo, otra puede entender que el precio propuesto es demasiado bajo o que resulta preferible mantener la propiedad.

En estas circunstancias, existen distintas alternativas. Los herederos pueden acordar la venta del bien, adjudicarlo a uno de ellos mediante las compensaciones económicas correspondientes o mantenerlo en copropiedad.

Sin embargo, cuando las negociaciones fracasan, pueden ser necesarios procedimientos legales para resolver la partición de la herencia o poner fin a la situación de propiedad compartida.

La intervención de profesionales especializados puede facilitar la búsqueda de acuerdos, aclarar las posibilidades existentes y evitar que las diferencias se prolonguen innecesariamente.

Los plazos fiscales también pueden complicar una sucesión

Otro de los aspectos que genera dudas es el cumplimiento de las obligaciones tributarias. En España, la recepción de una herencia está sujeta, con carácter general, al Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, cuya cuantía depende de factores como el valor del patrimonio, el grado de parentesco y la normativa autonómica aplicable.

El plazo general para presentar este impuesto es de seis meses desde el fallecimiento, aunque existe la posibilidad de solicitar una prórroga dentro de los cinco primeros meses.

Además, cuando se heredan inmuebles urbanos, puede existir la obligación de liquidar la denominada plusvalía municipal.

El desconocimiento de estos plazos puede provocar recargos, intereses y otras consecuencias económicas. La situación se complica especialmente cuando los herederos todavía no han alcanzado un acuerdo sobre el reparto, pero deben atender determinadas obligaciones fiscales.

Por este motivo, los trámites tributarios deben abordarse desde las primeras fases del procedimiento, sin esperar necesariamente a que todas las diferencias familiares estén resueltas.

El asesoramiento jurídico, cada vez más relevante en las herencias complejas

La tramitación de una herencia puede exigir la intervención de distintos profesionales, especialmente cuando existen varios beneficiarios, empresas familiares, bienes en diferentes territorios o discrepancias sobre la interpretación del testamento.

El asesoramiento jurídico en herencias y sucesiones permite analizar la situación patrimonial, comprobar los derechos de los interesados y estudiar las alternativas disponibles para efectuar el reparto conforme a la legislación.

Los abogados especializados también pueden intervenir en las negociaciones entre herederos, revisar los acuerdos de partición y actuar cuando resulta necesario acudir a procedimientos judiciales.

Esta asistencia cobra especial importancia cuando alguno de los beneficiarios considera que el reparto perjudica sus derechos, existen dudas sobre la validez de determinadas disposiciones testamentarias o se producen desacuerdos relacionados con donaciones realizadas en vida.

En estos casos, identificar las cuestiones jurídicas desde el principio puede evitar decisiones precipitadas y favorecer soluciones negociadas antes de que el conflicto llegue a los tribunales.