septiembre 6, 2026

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La empresa del hijo de Trump que planea enviar robots humanoides al campo de batalla

La empresa del hijo de Trump que planea enviar robots humanoides al campo de batalla

En la actualidad, diversas empresas están explorando el potencial de los robots humanoides para tareas cotidianas como doblar ropa o desempeñarse en entornos laborales. Sin embargo, Foundation Future Industries, liderada por Sankaet Pathak, tiene un enfoque singular: desarrollar un supersoldado robótico totalmente estadounidense. Pathak, quien ocupa el cargo de CEO en la compañía, ha declarado su intención de dotar a estos robots de capacidades letales, aunque ha optado por no revelar detalles específicos sobre estos sistemas armamentistas. «Estamos evaluando algunas opciones cinéticas», comentó, sugiriendo que en los próximos meses podría haber novedades significativas. Además de su uso en combate, la empresa menciona aplicaciones en logística, reconocimiento e inspección.

Interés militar en los robots humanoides

El interés por los robots humanoides en el ámbito militar ha crecido considerablemente. La Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa (DARPA) ha promovido competencias en este sector entre 2012 y 2015, y actualmente, el programa xTechHumanoids del ejército estadounidense apoya el desarrollo de tecnologías que potencien las capacidades humanoides en el entorno militar. A nivel global, los ejércitos están adoptando rápidamente sistemas autónomos y semiautónomos, como drones y vehículos de combate. Los robots humanoides, con su capacidad para moverse por terrenos difíciles, están diseñados para asumir funciones que tradicionalmente realizan los soldados. En este contexto, Foundation ha probado su modelo humanoide, el Phantom MK1, en colaboración con fuerzas ucranianas, lo que ha permitido validar su funcionalidad en un entorno de combate real.

Foundation Future Industries se distingue por su enfoque en el mercado militar, lo que ha resultado en una serie de contratos gubernamentales significativos y un respaldo notable por parte de personalidades influyentes. Eric Trump, hijo del expresidente, es un inversionista y asesor estratégico de la compañía, lo que añade un nivel adicional de visibilidad a sus operaciones. «La gente no conoce su formación técnica, pero es un ingeniero apasionado que realiza trabajos de fresado en casa», señala Pathak sobre Trump.

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Innovaciones y contratos en desarrollo

En una reciente entrevista, Trump destacó las capacidades interactivas de los robots de Foundation, mencionando que estos pueden saludarse y seguir órdenes, lo que, según él, transformará diversas industrias, incluidas la militar y la hospitalaria. Foundation también ha expandido su base de operaciones al adquirir Boardwalk Robotics, una empresa asociada con el Institute for Human and Machine Cognition (IHMC), conocido por su investigación en robótica humanoide.

En el transcurso de la entrevista, se hizo referencia a un contrato de 24 millones de dólares con el Pentágono, aunque la situación respecto a la financiación es algo ambigua. Foundation ha compartido información sobre contratos heredados y algunos obtenidos a través de IHMC, indicándose que la empresa aún no ha asegurado financiación adicional por sí misma. No obstante, el sector militar ve un gran potencial en esta tecnología, considerando que la implementación de robots en situaciones de riesgo podría reducir las bajas humanas durante los enfrentamientos.

Desafíos tecnológicos y éticos

A pesar de los avances en robótica, la creación de soldados humanoides totalmente autónomos sigue siendo un objetivo complejo. Expertos en el campo, como Robert Griffin del IHMC, señalan que la distinción entre los actuales niveles de tecnología y su potencial futuro es difícil de establecer. Los desafíos que enfrenta la robótica abarcan desde la navegación y la percepción hasta la manipulación física, lo que complica la posibilidad de que estos robots realicen tareas críticas en entornos hostiles.

Rodney Brooks, pionero en robótica, estima que se necesitarán más de diez años para que los humanoides operen de manera efectiva en entornos complejos y desconocidos. Incluso en condiciones controladas, estos robots deben ser capaces de adaptarse a diferentes terrenos y estructuras, lo que presenta un desafío significativo. Además, el uso de autonomía militar plantea cuestiones éticas sobre la fiabilidad y la toma de decisiones en situaciones de combate.

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Visión a futuro y el papel de la tecnología en la guerra

Pathak se muestra optimista respecto a la capacidad de los robots para mejorar la precisión en los conflictos bélicos, aunque reconoce que no pueden eliminar la guerra por completo. «Puedo contribuir a hacer la guerra más precisa, minimizando daños colaterales», dice. La próxima versión de su humanoide, el Phantom MK2, promete ser la primera en ofrecer resistencia al agua y al polvo, lo que ampliará sus capacidades en el campo de batalla.

En resumen, el desarrollo de robots humanoides con aplicaciones militares presenta tanto oportunidades como desafíos. La industria está en una fase de exploración activa, con la expectativa de que estos sistemas evolucionen y se integren en el ámbito militar en un futuro cercano, aunque aún queda un largo camino por recorrer para lograr su implementación efectiva y ética.