octubre 8, 2026

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Descubren el Primer Exoluna en la Historia: Un Objetivo Celestial Asombroso

Descubren el Primer Exoluna en la Historia: Un Objetivo Celestial Asombroso

Un equipo de investigadores ha hecho un hallazgo notable al identificar lo que podría ser un cuerpo similar a una luna fuera de nuestro sistema solar. Este descubrimiento representa la primera evidencia de un objeto de este tipo en un sistema planetario diferente, aunque los científicos aún trabajan para determinar sus similitudes con las lunas conocidas.

A pesar de que más de 6,000 exoplanetas han sido catalogados hasta el momento, no se habían encontrado pruebas definitivas de lunas en otros sistemas. Sin embargo, este nuevo descubrimiento desafía esa situación al centrarse en un entorno que orbita la enana marrón CD-35 2722 B, ubicada a 73 años luz de nuestro planeta.

¿Qué es una enana marrón?

Las enanas marrones son objetos celestes que se sitúan entre los planetas y las estrellas, pero que no poseen suficiente masa para convertirse en estrellas. En el caso de CD-35 2722 B, su masa es aproximadamente 37 veces mayor que la de Júpiter, y orbita alrededor de la estrella CD-35 2722, que tiene cerca del 40% de la masa del Sol. Estas dos entidades están separadas por una distancia aparente de aproximadamente 2.8 segundos de arco.

El equipo de investigación estudió CD-35 2722 B durante 23 noches entre octubre de 2023 y febrero de 2026, utilizando el espectrógrafo infrarrojo CRIRES+ del Very Large Telescope del Observatorio Europeo Austral (ESO). A través del método Doppler, los científicos analizaron cómo CD-35 2722 B oscila bajo la influencia gravitacional de otro cuerpo celeste cercano.

Este método se basa en el efecto Doppler, que se observa en el espectro de un objeto celeste y permite registrar cambios en la velocidad radial. Gracias a esto, los investigadores pueden estimar la masa, el período orbital y la excentricidad de un exoplaneta. Este mismo enfoque fue utilizado en 1995 para el descubrimiento del primer exoplaneta que orbitaba una estrella similar al Sol.

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Un hallazgo sin precedentes

La distancia adecuada entre CD-35 2722 B y su estrella anfitriona permitió obtener su espectro de manera directa, con mínima interferencia de la luz estelar. Los intentos previos de realizar observaciones similares en otras enanas marrones y planetas habían sido menos exitosos. En este caso, la combinación de un instrumento de mayor resolución y una contaminación espectral mínima permitió realizar mediciones hasta 100 veces más precisas que en estudios anteriores.

El análisis, publicado en la revista Nature, reveló una señal contundente que sugiere la existencia de una luna que orbita CD-35 2722 B en un período de aproximadamente 170 días y con una masa de al menos 0.9 veces la de Júpiter. Esta relación de masa es notable, ya que representa alrededor del 2.5% de la masa de la enana marrón, un porcentaje significativamente mayor al que se observa en nuestro sistema solar. Por ejemplo, la relación de masa entre la Tierra y la Luna es de aproximadamente 1.2%, mientras que las lunas de Júpiter y Saturno tienen proporciones mucho menores.

Confirmando la existencia del exosatélite

Para validar que la señal observada corresponde efectivamente a una luna, el equipo investigó otros factores posibles. Se tomaron en cuenta las variaciones debidas a errores en las correcciones del movimiento orbital de la Tierra, las condiciones atmosféricas estacionales y los efectos de la rotación de la enana marrón. Asimismo, los cálculos del límite de Roche, que determina la estabilidad de un satélite bajo las fuerzas gravitacionales, indicaron que la órbita del objeto se mantiene en un rango físicamente viable.

Este descubrimiento se considera la primera evidencia obtenida mediante este método de un satélite orbitando una enana marrón. Pocos meses antes, otro grupo de investigadores había presentado indicios de un satélite en el sistema estelar HD 206893, aunque sin confirmación definitiva.

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Una nueva perspectiva sobre las lunas

El objeto descubierto presenta características que desafían nuestra comprensión convencional de las lunas. Como explica Alice Zurlo, astrofísica de la Universidad Diego Portales, «en el Sistema Solar, hay una clara distinción entre los planetas y el Sol, lo que facilita la definición de lunas. Sin embargo, en el sistema CD-35 2722, donde se difuminan las fronteras entre estrellas, planetas y lunas, la situación se complica».

La gran pregunta que persiste es si este objeto debe ser considerado como una luna. El ESO menciona que no hay una definición universalmente aceptada para las exolunas, y el término «exosatélite» se utiliza en estos contextos. El artículo también reconoce la incertidumbre sobre si cumplirá con futuros criterios para ser clasificado como luna, aunque el descubrimiento es un paso significativo hacia la identificación de tales cuerpos celestes.

Los investigadores creen que este hallazgo podría estimular nuevas líneas de investigación en teorías sobre la formación planetaria y la mecánica celeste. Además, si existen lunas rocosas más pequeñas similares a la descubierta, podrían estar sometidas a un calentamiento por mareas de las enanas marrones, lo que potencialmente crearía condiciones adecuadas para la vida, incluso a mayores distancias de sus estrellas. Este avance podría tener implicaciones significativas en la búsqueda de vida extraterrestre.

También se espera que, con la finalización del Extremely Large Telescope (ELT), de próxima generación y con un espejo primario de 39 metros, se logre detectar exolunas aún más pequeñas en el futuro.