La pasión que despierta la Selección Nacional durante un torneo, como la Copa Mundial de Fútbol, va más allá del deseo de ser parte de un evento deportivo colectivo. Los aficionados experimentan una respuesta emocional intensa que activa lo que se podría describir como un “modo de supervivencia” en sus cerebros. Esto puede explicar la rápida transición de sentimientos de triunfo a desilusión, dependiendo del resultado del partido.
El impacto emocional del fútbol
Erika Villavicencio-Ayub, académica de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), sostiene que eventos deportivos de gran escala, como el Mundial, son más que simples competencias; funcionan como un laboratorio donde se puede observar el comportamiento humano. Según su análisis, durante los partidos, las reacciones de los aficionados son el resultado de mecanismos químicos y procesos cognitivos que se activan en el cerebro.
Al presenciar un partido de la Selección Nacional, los aficionados no lo perciben únicamente como entretenimiento, sino como una situación que involucra su supervivencia emocional. En caso de victoria, se activan los circuitos de recompensa en el cerebro, lo que desencadena la liberación de dopamina. Esto genera una oleada de euforia que fortalece la identidad social, permitiendo que los aficionados “brillen con la gloria ajena”. Por esta razón, es común escuchar frases como “todos ganamos”, que refuerzan la autoestima y el sentido de pertenencia al grupo.
Reacciones ante la derrota
Por el contrario, cuando el resultado es negativo, entra en juego la amígdala, una estructura cerebral que procesa emociones y actúa como un sistema de alerta ante amenazas. Esta respuesta provoca un aumento en la producción de adrenalina y cortisol, hormonas asociadas al estrés, lo que puede llevar a reacciones emocionales y físicas similares a las que se experimentan en situaciones de peligro. Para proteger su autoestima, muchos aficionados optan por distanciarse del fracaso, refiriéndose al equipo como “ellos” en lugar de “nosotros”, como una forma de afrontar la derrota.
Este fenómeno también se conoce como “contagio emocional”, que trasciende la simple euforia del estadio o de la pantalla. Las emociones generadas en torno al fútbol pueden influir en personas que no tienen un interés particular en el deporte, extendiendo así su alcance.
La dualidad de la celebración y la violencia
Villavicencio-Ayub indica que, en situaciones positivas, estas reacciones pueden fomentar un fuerte sentido de pertenencia y celebración colectiva. Sin embargo, también explican el aumento de comportamientos violentos y abusivos que se han documentado tras ciertos encuentros deportivos. Estos incidentes pueden verse exacerbados por el consumo elevado de alcohol que suele acompañar a eventos de esta magnitud.
Además, los resultados de un partido pueden tener un impacto considerable en el entorno laboral. Muchos trabajadores mantienen su atención en los partidos, las apuestas o las estadísticas, lo que puede distraerlos de sus responsabilidades y aumentar la posibilidad de cometer errores. La frustración tras una derrota puede traducirse en irritabilidad y dificultades en la comunicación, efectos que pueden persistir incluso después de finalizado el torneo.
La importancia del bienestar emocional
La académica subraya que es esencial entender el Mundial como un evento deportivo y no como una cuestión de vida o muerte. Las personas que padecen depresión pueden ver agravados sus síntomas tras una derrota o pérdidas económicas relacionadas con apuestas, lo que puede incluso llevar a pensamientos de autolesión. Por esta razón, es crucial que familiares y amigos estén atentos a cualquier señal de riesgo emocional en sus seres queridos durante estas competencias.
Villavicencio-Ayub sugiere que las empresas faciliten a sus empleados la posibilidad de seguir los partidos de manera organizada, habilitando espacios comunes para verlos. Estas iniciativas pueden contribuir a mejorar la productividad, fortalecer las relaciones interpersonales y reducir la ansiedad, ya que las experiencias compartidas fomentan la liberación de oxitocina, una hormona que promueve la confianza y la cohesión social.
Recomendaciones para un Mundial responsable
La especialista también enfatiza la necesidad de adoptar conductas responsables durante el Mundial. Esto incluye evitar el endeudamiento por apuestas o gastos excesivos, ya que las dificultades financieras pueden afectar tanto la salud mental como la física. Además, es fundamental no conducir bajo la influencia del alcohol y reforzar las medidas de seguridad, especialmente para mujeres y niños.
Finalmente, Villavicencio-Ayub destaca que es importante mantener una perspectiva equilibrada respecto al torneo. Un partido perdido, concluye, “no es el fin del mundo”.

Más historias
El colapso del modelo inmobiliario en México: cómo duplicó la mancha urbana sin transporte ni servicios básicos
Maximiza el rendimiento de tus baterías usadas con este ingenioso truco de física
Descubre a «Superman»: el impresionante robot chino que salta 2 metros y corre más rápido que Usain Bolt