La inteligencia artificial (IA) representa una oportunidad significativa para mejorar la productividad en América Latina y el Caribe. Sin embargo, para que esta tecnología pueda traducirse en un crecimiento económico real, es fundamental que las empresas, los gobiernos y la fuerza laboral en la región cuenten con las habilidades, la infraestructura, los datos y las capacidades institucionales necesarias. Este desafío es destacado en un reciente informe del Banco Mundial que explora cómo la región puede beneficiarse de la transición hacia la IA sin necesidad de desarrollar los modelos más avanzados disponibles en el mercado.
Estrategias de IA a pequeña escala
El Banco Mundial propone que los países de América Latina y el Caribe implementen lo que se conoce como “IA a pequeña escala”. Este enfoque se enfoca en soluciones prácticas y de bajo costo, diseñadas para abordar problemas específicos en contextos con recursos limitados. Según el informe, al adaptar las herramientas de IA a las necesidades locales, se facilita el acceso a conocimientos especializados para pequeñas empresas, trabajadores y proveedores de servicios públicos. Esta metodología podría ser clave para superar una de las principales barreras que impiden a las economías de la región aprovechar el auge de la IA.
A pesar de que muchas empresas han comenzado a integrar herramientas automatizadas, su uso suele ser superficial. En general, las compañías en la región tienden a emplear la IA en tareas simples, como la redacción de textos o la optimización de bases de datos, en lugar de incorporarla en sus procesos operativos y flujos de trabajo centrales.
Realidad de la adopción en las economías más grandes
Este fenómeno es especialmente evidente en las tres principales economías de América Latina en términos de Producto Interno Bruto. En Brasil, aproximadamente el 60% de las empresas ha experimentado con sistemas de IA, aunque el 37% todavía se encuentra en una fase de prueba y solo el 28% ha logrado escalar su uso. Además, el informe revela que solo el 38% de las organizaciones brinda capacitación en IA a sus empleados, y un 17% cuenta con un equipo o un puesto de liderazgo exclusivo para esta área.
En México, la adopción de IA es superior a la de otros países en desarrollo, especialmente entre las empresas medianas y grandes. Sin embargo, la utilización de estas herramientas por parte de las pequeñas empresas es considerablemente menor, lo cual afecta el promedio nacional, que se asemeja o es inferior al de otros mercados emergentes. En Argentina, aunque un 43% de las pequeñas y medianas empresas ha adquirido software especializado y un 20% contrata proveedores expertos, el 44% usa sistemas de IA de manera aislada, lo que limita la coordinación y la medición del impacto en sus operaciones. El Banco Mundial clasifica al 56% de estas empresas como “adoptantes experimentales”, ya que utilizan una o dos herramientas generativas en funciones específicas sin un marco técnico o de gobernanza adecuado.
Invertir en capacidades para el futuro
Carlos Rodríguez-Castelán, economista en jefe del Banco Mundial para la región, enfatiza la urgencia de capitalizar la inminente llegada de la IA. “La cuestión no es si la región puede adoptar la IA, sino si podrá usarla de manera efectiva. Una herramienta poderosa pierde su relevancia si los trabajadores y las empresas no están capacitados para aprovechar la información que genera. Aquellos gobiernos que realicen inversiones en habilidades y capacidades empresariales podrían cosechar beneficios sustanciales”, afirmó.
El análisis del Banco Mundial resalta que América Latina y el Caribe poseen los recursos necesarios para desempeñar un papel relevante en la infraestructura global de IA. La región cuenta con grandes reservas de minerales críticos para la cadena de valor tecnológica, aunque enfrenta desafíos en su capacidad de procesamiento. Esto podría atraer a empresas extranjeras que buscan beneficiarse de estos recursos y de la ubicación estratégica de la región, a través de inversiones significativas y el establecimiento de instalaciones de procesamiento.
Fomentar un ecosistema de IA sostenible
Para que estas inversiones extranjeras generen beneficios económicos reales, es crucial que se establezcan acuerdos que promuevan la transferencia tecnológica, fomenten la colaboración con empresas locales y aseguren un mayor valor agregado en el país. El Banco Mundial enfatiza la necesidad de que los gobiernos actúen como “clientes ancla”, promoviendo el desarrollo de un ecosistema de IA en lugar de ser meros reguladores pasivos.
Susana Cordeiro Guerra, vicepresidenta del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, concluyó que la región posee un gran potencial en términos de talento humano y recursos. La clave ahora radica en aprovechar estas fortalezas a través de políticas coherentes e inversiones que impulsen la productividad, generen empleos de calidad y aumenten los ingresos.

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