noviembre 7, 2026

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Descubre la Iniciativa #SonCuidados de ONU Mujeres: El Trabajo Invisible que Sustenta la Vida

Descubre la Iniciativa #SonCuidados de ONU Mujeres: El Trabajo Invisible que Sustenta la Vida

Las redes sociales han emergido como un espacio donde coexisten discursos que cuestionan las desigualdades de género junto a aquellos que abogan por la recuperación de roles tradicionales para hombres y mujeres. Esta iniciativa tiene como objetivo transformar la percepción y distribución de las responsabilidades domésticas y de cuidados, que históricamente han recaído mayoritariamente en las mujeres.

La campaña, presentada dos días antes del Día Internacional de los Cuidados y el Apoyo, busca visibilizar el trabajo que sostiene la vida cotidiana, que incluye tareas como preparar alimentos, limpiar el hogar, acompañar a personas al médico, brindar apoyo emocional y estar al tanto de las necesidades de los miembros de la familia. Aunque todos requerimos estos cuidados, su distribución sigue siendo profundamente desigual.

Desafiando la Desigualdad de Género

Según Bibiana Aído Almagro, directora regional de ONU Mujeres para las Américas y el Caribe, transformar esta realidad también implica enfrentar los discursos que niegan las desigualdades entre hombres y mujeres. En una entrevista, Aído subraya que uno de los mayores retos es comunicar estas problemáticas en un entorno donde la desinformación se difunde con rapidez, afectando a las nuevas generaciones. “Cuando la desinformación viaja en ascensor, la verdad viaja en escalera”, enfatiza Aído. Desde su perspectiva, es fundamental utilizar datos para desmantelar ideas que minimizan la desigualdad, al mismo tiempo que se busca nuevas formas de acercar esta información al público.

Las estadísticas destacan la magnitud del problema. Según la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (ENUT) 2024 del INEGI, las mujeres mexicanas dedican casi 40 horas semanales al trabajo doméstico y de cuidados no remunerados, mientras que los hombres invierten poco más de 18 horas; esto significa una diferencia de 21.5 horas cada semana. Además, en 2024, el valor económico del trabajo doméstico y de cuidados no remunerados representó el 23.9% del producto interno bruto (PIB) de México, siendo las mujeres responsables del 72.6% de dicho valor, de acuerdo con estimaciones del mismo instituto.

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Rompiendo Estigmas en la Distribución de Cuidados

Aído resalta que esta transformación debe involucrar a familias, comunidades, empresas y al Estado. La distribución de los cuidados está íntimamente relacionada con las nociones sociales sobre lo que significa ser hombre o mujer. A lo largo de generaciones, actividades como la crianza de los hijos, la organización del hogar o el cuidado de familiares enfermos han sido consideradas responsabilidad exclusiva de las mujeres. En la actualidad, algunas de estas concepciones se propagan en las plataformas digitales.

Al abordar los discursos conservadores que refuerzan los roles de género tradicionales en redes sociales, Aído reconoce que la desinformación se erige como un obstáculo para avanzar hacia una sociedad más equitativa. “La desinformación sigue ahí y se infiltra en discursos que niegan la desigualdad y la violencia que enfrentan las mujeres por su condición”, advierte. A pesar de que México ha avanzado en la generación de información estadística sobre brechas de género, contar con datos no garantiza que estos contrarresten las narrativas que minimizan las desigualdades.

Construyendo una Narrativa Inclusiva

Aído también critica los discursos que presentan la igualdad de género como un conflicto entre hombres y mujeres, argumentando que esta perspectiva dificulta el reconocimiento de que la actual organización de cuidados tiene repercusiones para toda la sociedad. “El desafío es que las generaciones más jóvenes comprendan que esto no es un tema de mujeres contra hombres, sino un problema que afecta a todos frente a un sistema obsoleto y poco eficiente”, menciona.

La desigualdad de género tiene consecuencias que trascienden el ámbito doméstico. A nivel global, las mujeres dedican aproximadamente tres veces más tiempo que los hombres al trabajo de cuidados no remunerados, y alrededor de 708 millones de mujeres en edad laboral están fuera del mercado debido a estas responsabilidades, según datos de ONU Mujeres. Para Aído, avanzar hacia una distribución más equitativa requiere políticas públicas y servicios que faciliten el cuidado, la recepción de cuidados y el tiempo para el autocuidado.

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Esta campaña, que cuenta con la colaboración de diversas instituciones y organizaciones, utiliza contenido audiovisual y materiales pedagógicos para visibilizar actividades cotidianas que suelen pasar desapercibidas.

Durante su presentación, se destacó que el objetivo es representar estas experiencias desde el reconocimiento del trabajo realizado por las mujeres y abrir un debate sobre la necesidad de una distribución más justa. Aído enfatiza que el lenguaje visual de la campaña es crucial, ya que permite comunicar una problemática estructural a través de situaciones identificables para el público. “Los creativos detrás de esta campaña realmente logran plasmar de manera efectiva la sobrecarga de trabajo no remunerado que enfrentan las mujeres”, afirma.

Una de las herramientas narrativas más destacadas es la metáfora de las “gafas violetas”, inspirada en la escritora feminista Gemma Lienas. Estas gafas simbolizan la posibilidad de observar la vida cotidiana desde una perspectiva de género, ayudando a identificar desigualdades a menudo consideradas naturales. A través de esta lente, se revela que las experiencias individuales no son problemas aislados, sino reflejos de estructuras sociales arraigadas.

Compartiendo Historias y Generando Conciencia

La campaña también incluye testimonios personales. Durante su lanzamiento, la cantante Ximena Sariñana compartió las expectativas que enfrentó tras convertirse en madre y la presión de cumplir con un ideal socialmente construido sobre la maternidad. Sariñana subrayó que su capacidad para seguir trabajando dependió de los apoyos que recibió, una situación que no todas las mujeres pueden experimentar. Su historia ilustra cómo las responsabilidades de cuidado pueden afectar el desarrollo profesional y personal, incluso cuando existen redes de apoyo.

Aído considera que esta estrategia permite alcanzar a audiencias que difícilmente se interesarían en el tema mediante informes o estadísticas. “Identificar las desigualdades que se han convertido en parte de nuestra rutina es clave para transformar la distribución de los cuidados. Una vez que te pones esas gafas que te permiten ver el mundo desde la perspectiva de igualdad de género, nada vuelve a ser lo que era”, concluye Aído.

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