agosto 20, 2026

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La conexión entre la incapacidad cerebral para eliminar desechos y la fatiga crónica: ¿cómo afecta tu salud?

La conexión entre la incapacidad cerebral para eliminar desechos y la fatiga crónica: ¿cómo afecta tu salud?

Un estudio innovador ha señalado que los síntomas asociados al síndrome de fatiga crónica podrían estar vinculados a un mal funcionamiento del sistema que el cerebro utiliza para eliminar los desechos generados por sus propias células. Aunque estos hallazgos son preliminares, los investigadores creen que podrían sentar las bases para el desarrollo de tratamientos personalizados, no solo para esta condición, sino también para otras enfermedades que afectan las funciones cognitivas.

El sistema glinfático: un mecanismo clave

El sistema glinfático funciona como una red de canales que permite al cerebro deshacerse de toxinas y productos de desecho metabólico acumulados a lo largo del día. Este mecanismo fue documentado por primera vez en ratones hace cerca de 14 años y, el año pasado, se identificó por primera vez en seres humanos. Aunque el entendimiento sobre su funcionamiento sigue siendo limitado, se ha comprobado que una alteración en este sistema puede desencadenar inflamación en el sistema nervioso central, disminuir la capacidad de procesamiento cerebral y facilitar la aparición de diversos síntomas neurológicos.

En años recientes, varios grupos de investigación han comenzado a explorar la posible conexión entre este fenómeno y problemas como el deterioro cognitivo, déficits de memoria, alteraciones musculoesqueléticas y psicosis. Sin embargo, hasta ahora no se había estudiado su relación con el síndrome de fatiga crónica o encefalomielitis miálgica (EM/SFC).

Investigación en pacientes con EM/SFC

Con el objetivo de profundizar en esta posible relación, un equipo de la Universidad de Griffith en Australia examinó el funcionamiento del sistema glinfático en 31 pacientes diagnosticados con EM/SFC en comparación con 27 individuos sanos. En una primera fase, todos los participantes, que compartían características demográficas y de edad, completaron cuestionarios estandarizados para evaluar la presencia, intensidad y frecuencia de los síntomas asociados con el síndrome de fatiga crónica.

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Posteriormente, los investigadores analizaron el funcionamiento del sistema glinfático a través de una resonancia magnética cerebral utilizando una técnica conocida como Diffusion Tensor Imaging Analysis Along the Perivascular Space (DTI-ALPS). A diferencia de otros procedimientos que requieren la inyección de contrastes, el método DTI-ALPS emplea un equipo de resonancia magnética de 3 teslas para obtener imágenes de alta resolución del cerebro. Aunque esta técnica es menos directa que los métodos tradicionales, permite identificar la dirección e intensidad de los fluidos que fluyen por los espacios perivasculares utilizados por el sistema glinfático. Con esta información, los investigadores calcularon la eficiencia del proceso de limpieza cerebral a través de un indicador denominado índice DTI-ALPS.

Resultados del estudio y sus implicaciones

Los científicos calcularon índices DTI-ALPS específicos para cada hemisferio cerebral y un promedio global para todo el cerebro. A partir de estos valores, se realizaron comparaciones de las imágenes obtenidas tanto de los pacientes con EM/SFC como de los individuos sanos, utilizando modelos estadísticos que consideraron variables como la edad y el sexo. Los resultados revelaron que los participantes con síndrome de fatiga crónica presentaban un índice DTI-ALPS global significativamente inferior al de las personas sanas, lo que sugiere que, en promedio, su sistema glinfático operaba con menor eficiencia.

Al examinar los hemisferios de manera individual, los investigadores encontraron que el hemisferio derecho de los pacientes con EM/SFC mostraba una función glinfática inferior en comparación con el izquierdo, una diferencia que no se evidenció en los participantes sanos. Kiran Thapaliya, investigadora en el Centro Nacional de Neuroinmunología y Enfermedades Emergentes (NCNED) de la Universidad de Griffith, afirmó que “este estudio es el primero en demostrar una función glinfática alterada en el síndrome de fatiga crónica mediante resonancia magnética, lo que proporciona una explicación mecanicista de los cambios inflamatorios observados por otros equipos de investigación”.

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Una nueva perspectiva sobre la fatiga crónica

El equipo también investigó si las variaciones en el funcionamiento del sistema glinfático se relacionaban con la intensidad y frecuencia de los síntomas en los pacientes con EM/SFC. El análisis adicional indicó que aquellos con un índice DTI-ALPS más bajo en el hemisferio derecho tendían a experimentar una menor calidad del sueño y dificultades significativas para concentrarse. Sonya Marshall-Gradisnik, directora del NCNED y coautora del estudio, enfatizó que “los hallazgos sugieren que la mala calidad del sueño está vinculada a una ineficaz eliminación de desechos cerebrales, subrayando el papel crucial que el sueño desempeña en la salud cerebral”.

Avances en la comprensión del síndrome de fatiga crónica

A pesar de que los resultados son preliminares y el estudio presenta limitaciones, como el tamaño reducido de la muestra y que las mediciones se realizaron en un solo momento, los investigadores destacan que no se puede concluir que la alteración del sistema glinfático sea la causa del EM/SFC. Sin embargo, los hallazgos sugieren una asociación importante entre ambos fenómenos.

El equipo considera que el índice DTI-ALPS podría convertirse en un biomarcador valioso para la investigación del síndrome de fatiga crónica y podría ser una herramienta útil para evaluar la efectividad de futuros tratamientos enfocados en mejorar la función del sistema glinfático. Se estima que entre 17 y 24 millones de personas en el mundo sufren de esta enfermedad, que se caracteriza por fatiga intensa, trastornos del sueño, problemas de memoria y concentración, dolor, y un agravamiento de los síntomas tras realizar esfuerzos físicos o mentales. Estas manifestaciones pueden incapacitar a una de cada cuatro personas afectadas, impactando significativamente su calidad de vida.

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Aunque aún no se conocen las causas ni hay cura para esta afección, los autores del estudio sugieren que ampliar el entendimiento sobre el papel del sistema glinfático podría ser crucial para mejorar las estrategias de prevención, diagnóstico y tratamiento. “Esperamos que nuestros resultados contribuyan a un mejor diagnóstico mediante métodos no invasivos y, lo que es más importante, a futuros tratamientos para los pacientes”, concluyó Marshall-Gradisnik.