Uruguay se prepara para ser el hogar de la primera ciudad diseñada específicamente para la era de la inteligencia artificial general (IAG). Esta innovadora iniciativa ha sido seleccionada por Praxis, una startup creada por emprendedores estadounidenses, que busca desarrollar un ambicioso proyecto urbanístico enfocado en aprovechar los beneficios que la tecnología de próxima generación promete ofrecer.
Dryden Brown, cofundador y director ejecutivo de Praxis, destaca que la IAG podría dar lugar a una abundancia económica sin precedentes, un concepto que se pretende materializar a través de la creación de instituciones y espacios que reflejen esta nueva era. “Cada frontera necesita pioneros dispuestos a construir. Queremos llevar ese espíritu al futuro de la civilización humana. En Uruguay, eso implica edificar viviendas de calidad excepcional, generar oportunidades en colaboración con socios locales y apoyar a artistas, arquitectos y pensadores que aporten identidad a la ciudad”, declaró Brown en un comunicado.
Un proyecto ambicioso con desafíos éticos
La iniciativa, que tiene como objetivo recibir a sus primeros habitantes a mediados del próximo año, genera inquietudes en torno a la posibilidad de que la concentración de poder y recursos tecnológicos pueda amenazar principios fundamentales como la democracia, la igualdad y la soberanía, no solo en Uruguay, sino en el ámbito global.
Quiénes son y qué persigue Praxis
Praxis se erigió como una comunidad tecnológica respaldada por inversiones en criptomonedas, compuesta por empresas y emprendedores que buscan crear una “ciudad-estado” física y tecnolibertaria. La startup cuenta con el apoyo de firmas de capital de riesgo de Silicon Valley, entre ellas Paradigm y Apollo Projects, vinculadas a Sam Altman. Su red incluye a gigantes corporativos como OpenAI, Anthropic, Tesla y SpaceX, así como prestigiosas instituciones académicas como Harvard, Oxford, Princeton y Stanford.
Con más de 1,500 miembros, la misión de Praxis es edificar “una nación autónoma que emplea la IA para comprender a sus miembros, coordinar objetivos comunes y mejorar continuamente bajo una constitución y supervisión humana, sustentada por un presupuesto simbólico para la IA”, según su sitio web. Este enfoque recuerda al modelo de Próspera en Honduras, que se basa en la creación de una ciudad operando bajo sus propias leyes y normativas fiscales, sin necesariamente ajustarse a las regulaciones del país anfitrión, impulsada por inversionistas tecnológicos como Peter Thiel, cofundador de Palantir.
Uruguay, el nuevo hogar de Praxis
Tras casi dos años de búsqueda de un lugar adecuado en el mundo, Praxis ha decidido establecer su primera comunidad física en Uruguay. La elección del país se fundamenta en su belleza natural, estabilidad política y económica, sólidas instituciones democráticas y la oportunidad de construir en colaboración con una comunidad local consolidada.
El proyecto cuenta con el respaldo del presidente uruguayo Yamandú Orsi, quien anunció planes para reunirse con Brown en el futuro cercano. Con una inversión proyectada de aproximadamente 1,000 millones de dólares en los próximos tres años, el desarrollo se llevará a cabo en conjunto con +Colonia, un proyecto inmobiliario que busca crear un hub de innovación en las cercanías de Colonia del Sacramento, a orillas del Río de la Plata, y que aspira a conectar Argentina y Uruguay para fomentar el talento en nuevas tecnologías.
Expectativas y preocupaciones sobre la gobernanza
+Colonia fue cofundada por Eduardo Bastitta, empresario y exasesor económico del presidente argentino Javier Milei. Bastitta indicó que la primera fase del acuerdo con Praxis contempla la urbanización de 350,000 metros cuadrados de terreno, cuya adquisición se prevé para el primer semestre del próximo año. Hasta el momento, aproximadamente 2,700 miembros de Praxis han expresado interés en invertir y trasladarse a esta nueva comunidad, lo que marca un paso significativo para el proyecto.
Bastitta enfatizó que +Colonia está cumpliendo con los objetivos iniciales: edificar una ciudad capaz de atraer talento, empresas y nuevas comunidades, donde la vida y el trabajo se integren cada vez más con la naturaleza, la innovación y la tecnología.
En cuanto a la gobernanza de esta nueva comunidad física, Brown ha señalado que, por ahora, no es una prioridad establecer un gobierno independiente. El proyecto se regirá inicialmente por el sistema jurídico existente en Uruguay. Sin embargo, surgen preocupaciones sobre las implicaciones futuras de esta iniciativa. Críticas han surgido, señalando que Brown ha promovido una visión de sociedad que podría ser considerada hipermasculina y eurocéntrica, mientras que las propuestas de Bastitta, alineadas con las políticas de Milei, abogan por una economía con mayor libertad empresarial, argumentando que la intervención estatal puede obstaculizar el crecimiento y la innovación.
Aunque actualmente, la mayoría de los países de América Latina no cuentan con legislaciones que contemplen espacios de desarrollo económico y tecnológico con el grado de autonomía que plantea Praxis, no se puede descartar que iniciativas semejantes comiencen a surgir en la región y en otras partes del mundo. Esto ocurre en un contexto donde el desarrollo de nuevas tecnologías, concentrado en manos de un pequeño grupo de empresarios, parece influir cada vez más en el rumbo del crecimiento económico y en los modelos de gobernanza del futuro.

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