septiembre 4, 2026

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Revolucionaria tecnología para salvar el cabello durante el cáncer: el desafío del costo

Revolucionaria tecnología para salvar el cabello durante el cáncer: el desafío del costo

Un nuevo comienzo frente al espejo

Tania, un nombre ficticio para resguardar su identidad, se observa en el espejo mientras un estilista coloca con cuidado una peluca sobre su cabeza. Opta por un modelo largo, ligeramente ondulado, con puntas rubias que caen suavemente sobre sus hombros. Se encuentra en Enzo Hair Society, un establecimiento especializado en pelucas y sistemas capilares situado en la Ciudad de México. Las paredes a su alrededor están adornadas con estantes repletos de cabezas de maniquí que exhiben una variedad de estilos: cabellos cortos, largos, lisos y rizados, en todos los tonos imaginables. Junto a ella, su madre Ana María la acompaña en la búsqueda de la peluca que recibirá como donación para una celebración de XV años, evento en el que participará junto a otras jóvenes que enfrentan el cáncer.

Una de las preocupaciones de Tania es la comodidad de la peluca. Hace poco más de un año, tras iniciar la quimioterapia y experimentar la pérdida de cabello, su madre le compró una peluca que le provocaba picazón, lo que la llevó a usarla con poca frecuencia. Las pelucas se han convertido en una opción para quienes sufren la pérdida de cabello como consecuencia de ciertos tratamientos oncológicos. Aunque a simple vista pueden parecer simples, su diseño y fabricación influyen significativamente en la comodidad y la experiencia de uso. Algunos hospitales han implementado tecnología de enfriamiento del cuero cabelludo, conocida como scalp cooling, que busca minimizar la caída del cabello antes de que ocurra, utilizada durante ciertas quimioterapias para intentar conservarlo. Sin embargo, el acceso a estas alternativas varía según el tipo de cáncer, el tratamiento, la disponibilidad y el costo.

Un panorama de salud en cifras

La pérdida de cabello es un efecto secundario común de algunos tratamientos oncológicos en un contexto donde en México cientos de miles de personas se ven afectadas. La Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer proyecta 201,137 nuevos casos de cáncer en 2024, más de la mitad de ellos en mujeres, siendo el cáncer de mama el diagnóstico más frecuente con 34,055 casos.

La caída del cabello suele comenzar unas semanas después de iniciar ciertos regímenes de quimioterapia y, aunque en la mayoría de los casos es temporal, la experiencia de vivir esos meses varía significativamente de una persona a otra. Cynthia Villarreal, oncóloga médica especializada en cáncer de mama y directora del Instituto de Oncología de TecSalud en Monterrey, ha sido testigo de esta realidad durante años. Algunas pacientes se preocupan por su cabello desde las primeras consultas, mientras que otras lo consideran de menor importancia en comparación con otros aspectos del tratamiento. “Es algo muy personal”, afirma Villarreal en una entrevista, subrayando la diversidad de reacciones ante la pérdida capilar.

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Además, la pérdida del cabello puede visibilizar un diagnóstico que cada paciente decide compartir en su propio tiempo. Los cambios que experimentan en su vida cotidiana son palpables y pueden impactar sus relaciones interpersonales, actividades diarias y estado emocional, generando sentimientos de tristeza o enojo. Un estudio realizado en 2021, que incluyó a 213 pacientes con alopecia por quimioterapia, encontró que las más jóvenes se sentían más afectadas, destacando diferencias basadas en género, nivel educativo, ingresos y acceso a seguridad social. Algunas pacientes incluso indicaron que la pérdida del cabello fue más difícil de afrontar que la mastectomía.

Impacto emocional en los más jóvenes

En el caso de niños y adolescentes, la pérdida del cabello afecta también su experiencia escolar. Una investigación en Colombia con pacientes de entre 9 y 12 años reveló que muchos se sentían incómodos con su apariencia y enfrentaban burlas y rechazo de sus compañeros. Lucía ha observado esos cambios en Dulce, su hija de 11 años que recibe tratamiento oncológico. Cuando comenzó a perder el cabello, la niña se volvió reacia a salir de casa y evitaba mostrarse en la calle.

Detrás de la celebración de XV años se encuentra Promesas MINOZ ARMY, un grupo de seguidores de BTS que organiza festejos y recolecta apoyos para jóvenes con cáncer. Esta iniciativa colabora con la Asociación Mexicana de Ayuda a Niños con Cáncer (AMANC), que brinda apoyo a pacientes y familias que enfrentan dificultades económicas durante el tratamiento, ofreciendo alojamiento, alimentación, transporte y atención psicológica. Guadalupe también llegó a Enzo Hair Society con su hija Evelyn, quien tiene leucemia y, tras la pérdida de su cabello, comenzó a pasar más tiempo en su habitación por temor a ser vista. “Fue muy duro para ella, afectó su autoestima”, recuerda su madre.

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Opciones de conservación capilar

Para pacientes como Evelyn, el enfriamiento del cuero cabelludo no es una opción recomendada. Según explica Cynthia Villarreal, esta técnica es aplicable en muchos cánceres sólidos, pero no en los hematológicos. La efectividad del enfriamiento depende del tratamiento y la evaluación de cada paciente. Este sistema se basa en una máquina que funciona como un refrigerador, que enfría el cuero cabelludo a temperaturas entre 2 °C y 5 °C durante la quimioterapia. “Los vasos sanguíneos que alimentan el cabello se contraen, lo que intenta evitar que el medicamento de la quimioterapia llegue al cuero cabelludo y así conservar el cabello”, detalla Villarreal.

El frío actúa de dos maneras: al contraer los vasos sanguíneos, se reduce el flujo sanguíneo y, por lo tanto, la cantidad de medicamento que llega a los folículos capilares. Además, disminuye la actividad celular en los folículos, lo que puede mitigar el impacto de la quimioterapia. DigniCap, un sistema desarrollado por la empresa sueca Dignitana, es uno de los disponibles en México para mantener un enfriamiento continuo. También existen otros equipos automatizados, como Paxman y Amma, que funcionan bajo el mismo principio. Utilizar estos sistemas alarga el tiempo que el paciente pasa en la sala de tratamiento, ya que la cubierta debe permanecer durante toda la infusión y continuar enfriando después de que finaliza.

Resultados y expectativas en el tratamiento

Un estudio realizado por Villarreal y su equipo en Monterrey, que incluyó a 76 pacientes que utilizaron DigniCap entre 2016 y 2020, muestra que el enfriamiento comenzaba 30 minutos antes de administrar la quimioterapia y se mantenía entre 60 y 120 minutos después. En esta investigación, se encontró que el 74% de las pacientes logró conservar suficiente cabello para no necesitar una peluca. El sistema debe ser utilizado desde la primera sesión y repetirse cada vez que se administra la quimioterapia. “Si la paciente recibe una sola sesión sin el sistema, el cabello se cae”, advierte Villarreal.

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A lo largo del tratamiento, el equipo médico monitorea cuánto cabello se conserva y cómo se tolera el frío. Si la caída es excesiva o los resultados no son satisfactorios, se puede optar por suspender el enfriamiento. Sin embargo, utilizar esta tecnología no garantiza mantener el cabello en perfectas condiciones. La especialista advierte a sus pacientes que pueden experimentar caída incluso con el sistema funcionando y que un resultado positivo implica conservar suficiente cabello para evitar una peluca. La efectividad del enfriamiento varía según el tipo de quimioterapia, ya que algunos tratamientos pueden causar una caída más significativa.

Desarrollo tecnológico y acceso

La oncóloga también ha visto que algunas pacientes deciden continuar con el enfriamiento incluso si la pérdida de cabello es notable, ya que prefieren conservar lo que les queda. Sin embargo, el frío puede resultar incómodo. Villarreal sugiere llevar ropa abrigada y tomar bebidas calientes durante el procedimiento, y algunas personas pueden necesitar analgésicos si experimentan dolor de cabeza. En el estudio, los escalofríos y dolores de cabeza fueron molestias comunes, pero solo tres de las 76 pacientes suspendieron el procedimiento por intolerancia.

En los primeros años de uso, surgieron preguntas sobre la seguridad de esta técnica. Si el objetivo es reducir la cantidad de quimioterapia que llega al cuero cabelludo, existía preocupación sobre si esta área podría estar menos protegida contra el cáncer. Sin embargo, la evidencia acumulada no ha mostrado un aumento en el riesgo de metástasis en el cuero cabelludo entre quienes han utilizado estos sistemas.

Pioneros en tecnología de enfriamiento capilar

Susana Valdez, administradora especializada en comercio exterior, inició su carrera en la industria automotriz antes de fundar Celeritas Trading and Consulting. En 2007, durante una exposición de innovaciones suecas en el museo Universum de la UNAM, descubrió un sistema de enfriamiento para prevenir la caída del cabello durante la quimioterapia. Posteriormente, se puso en contacto con Dignitana, la empresa detrás de DigniCap, y comenzó el proceso para introducir el dispositivo en México.

Este equipo llegó al país en