Roger Waters ha mantenido durante décadas una postura desafiante y provocadora. Durante nuestra conversación, su ingenio y humor brillan, mientras realiza imitaciones acertadas, incluidas algunas de Gabor Maté. Su irreverencia se complementa con un compromiso inquebrantable hacia los derechos de los palestinos, lo que lo ha consolidado como una de las voces más prominentes en su defensa. A su lado se encuentra Mona Miari, cantautora palestina y colaboradora en “Comfortably Numb Re-Imagined”, una reinterpretación del emblemático tema de Pink Floyd de 1979.
Miari plantea una de nuestras preguntas en voz alta: “‘Comfortably Numb’ siempre ha tratado temas de evasión y distanciamiento. ¿Cómo se traduce esto en la era de las redes sociales y en el contexto de Gaza?” Waters, al escucharla, gesticula con las manos y, tras una breve pausa, responde: “Esa es una pregunta fascinante, muy fundamental, ¿cierto?”
Casi cincuenta años después del lanzamiento original de “Comfortably Numb”, Waters sostiene que aunque los mecanismos de distracción han cambiado, el resultado sigue siendo el mismo. “No se trata de escapar de ‘Comfortably Numb’, sino de cómo nos controlan a través de drogas que nos adormecen”, explica. En su opinión, las redes sociales han transformado la distracción en una forma de anestesia emocional. “Nos adormecen con TikTok”, afirma con un tono crítico.
La Visibilidad de Gaza en la Era Digital
A pesar de su crítica, Waters reconoce que la visibilidad de los palestinos en Internet ha aumentado significativamente. Desde octubre de 2023, las redes se han convertido en un archivo vivo de Gaza, donde los ciudadanos documentan bombardeos, desplazamientos y pérdidas debido a la restricción de acceso a los medios internacionales. Sin embargo, las innumerables visualizaciones de videos que retratan las atrocidades cometidas en Gaza no han conducido a acciones concretas. A medida que el conflicto se extiende, el riesgo de “fatiga por compasión” crece, con el sufrimiento repetido que puede diluir la respuesta emocional del público.
A pesar de que las encuestas indican un cambio en la opinión pública hacia Israel, este continúa atacando Gaza, mientras que Estados Unidos aprueba un amplio proyecto de defensa vinculado al país. La versión original de “Comfortably Numb” expresa: “Me he vuelto cómodamente insensible”, mientras que la nueva interpretación reclama lo contrario: “Nunca me volveré cómodamente insensible”, enfatizando su mensaje en tiempos de distracción constante.
En medio de la gravedad del conflicto, la atmósfera en la sala es sorprendentemente ligera. Waters y Miari han respondido a innumerables preguntas sobre Palestina a lo largo de sus vidas, lo que permite que la conversación fluya entre el humor y temas serios. Waters resalta la necesidad de resistir el distanciamiento emocional: “¿Cómo nos aseguramos de que nunca nos volvamos cómodamente insensibles, tú y yo?”, pregunta, alternando miradas entre sí y Miari. Reitera que en la canción afirman: “Nunca nos volveremos cómodamente insensibles”.
La Lucha por los Derechos Humanos
Waters critica la presión social para ignorar las dificultades y optar por distracciones más simples. “Los derechos humanos fundamentales son lo único que nos importa”, declara con firmeza. Para él, el enfoque en Palestina surge debido a la falta de derechos del pueblo palestino. Cuestiona el fracaso de la comunidad internacional en defender documentos fundacionales como la Carta de las Naciones Unidas y la Declaración Universal de los Derechos Humanos. “¿Quién sigue creyendo en ellos y quién está dispuesto a actuar?”, plantea, llevando la conversación a un nivel más profundo.
A lo largo de su carrera, Waters ha enfrentado acusaciones de antisemitismo, las cuales ha rechazado de manera contundente. Al hablar de su experiencia tras los conciertos en Londres, comparte que la Campaign Against Antisemitism (CAA) lo ha perseguido, dificultando su estancia en varios lugares de Sudamérica. “He sufrido graves ataques contra mí, como que me digan: ‘No puedes alojarte en nuestro hotel’”, relata.
Cuando se le pregunta sobre su respuesta a quienes lo acusan de antisemitismo, Waters no se detiene: “Que se vayan a la mierda”, afirma con contundencia, mientras Miari asiente a su lado. “No tengo ni un gramo de antisemitismo en mi cuerpo. Lo que me importa son los derechos humanos de mis hermanos y hermanas, sin importar su religión”, añade, dejando claro su enfoque humanitario.
La Experiencia Personal de Mona Miari
A diferencia de Waters, Miari no se acerca a “Comfortably Numb Re-Imagined” como una activista que se une a una causa; ella es la causa. “No participo en la causa. Yo soy la causa”, señala, resaltando que su historia está inextricablemente ligada a la lucha palestina. Waters menciona que, aunque no habla árabe, ha comprendido la interpretación de Miari en un nivel emocional incluso antes de comprender sus palabras. “Sentí tu dolor desde Nueva York”, le dice, reflejando la conexión que han establecido a través de su música.
Las redes sociales han cambiado la forma en que se documenta la realidad palestina, permitiendo a los ciudadanos contar sus historias directamente desde sus teléfonos. Sin embargo, Miari expresa su preocupación por el dilema que esto representa. “Es complicado encontrar el equilibrio entre mostrarme en el mundo digital y mantener la cordura”, confiesa, al tiempo que señala cómo las plataformas pueden diluir el contenido en un scroll interminable.
El Desafío de la Autenticidad en la Era Digital
La atención generada tras el 7 de octubre ha tenido efectos contradictorios. Mientras algunos han comenzado a cuestionar narrativas establecidas sobre Palestina, otros han tratado la causa como una simple moda en Internet. “No podemos mezclar el hecho de que Palestina sea una tendencia con el plan de liberarnos y luchar juntos”, advierte Miari, enfatizando la necesidad de un enfoque más profundo y comprometido.
Al preguntarles sobre sus expectativas para “Comfortably Numb Re-Imagined” en el futuro, ambos comparten visiones únicas. Waters espera que el tema sea reconocido como profético, marcando la diferencia entre el bien y el mal, mientras que Miari desea que quienes escuchen la canción en una década vivan en una Palestina libre y recuerden el álbum como un testimonio de la verdad y la resistencia.
Ambos artistas concluyen con un llamado a la unidad y la firmeza, encapsulando su mensaje en la palabra árabe “ṣumūd”, un concepto que representa la resiliencia del pueblo palestino frente a la ocupación. La conversación, aunque gravita en torno a la lucha por los derechos, también deja entrever la esperanza de un futuro libre y justo.

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