octubre 6, 2026

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Caso Amigo LNG: México cede 36 hectáreas en el Golfo de California para proyecto de gas estadounidense, ¿qué significa esto?

Caso Amigo LNG: México cede 36 hectáreas en el Golfo de California para proyecto de gas estadounidense, ¿qué significa esto?

La terminal de gas natural licuado (GNL) denominada Amigo LNG tiene como objetivo establecerse en Bahía Catalina, al sur de Guaymas, en el estado de Sonora, México. Desde la presentación de esta iniciativa en 2024, múltiples colectivos, organizaciones y defensores del medio ambiente han expresado su preocupación por los posibles impactos negativos que este complejo podría generar en los ecosistemas, medios de vida y la biodiversidad del golfo de California. A pesar de estas advertencias, el Gobierno federal ha concedido 36 hectáreas de superficie marítima para facilitar la construcción y operación de la planta.

El proyecto es llevado a cabo por AMIGO LNG S.A. de C.V., una empresa conjunta mexicana que involucra a Epcilon LNG LLC, con sede en Texas, y LNG Alliance, con base en Singapur. Según la compañía, esta terminal representará «la primera planta de GNL a gran escala en la costa oeste de México», ofreciendo acceso directo al transporte marítimo hacia Asia-Pacífico y Latinoamérica, y con un suministro global de GNL. De esta manera, el complejo se propone transportar gas natural producido en Estados Unidos hacia mercados asiáticos y, eventualmente, a otras regiones del mundo.

Compromisos gubernamentales y críticas ambientales

A principios del presente año, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, destacó la terminal como parte de los proyectos de inversión privada vinculados a la expansión portuaria del país. En este contexto, garantizó que su administración se encargaría de facilitar los permisos necesarios para iniciar la construcción del proyecto de manera rápida. Sin embargo, diversas organizaciones ambientales han señalado que estas autorizaciones han sido otorgadas con inconsistencias y de forma discrecional.

En abril del año anterior, la Administración del Sistema Portuario Nacional Guaymas (ASIPONA Guaymas), que forma parte de la Secretaría de Marina, otorgó a Amigo LNG un contrato de cesión parcial de derechos y obligaciones para «el uso, goce y aprovechamiento» de aproximadamente 36 hectáreas de zona marítima en Bahía Catalina, destinadas a la construcción y operación de una terminal especializada para el manejo de GNL. Este contrato fue adjudicado de manera directa, sin licitación pública, justificándose en que la empresa posee una zona colindante con la Zona Federal Marítimo Terrestre, lo que permitiría el uso de esta figura jurídica.

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Cuestionamientos sobre las autorizaciones

No obstante, la organización Defensa Ambiental del Noroeste ha señalado que para que una adjudicación directa sea válida en casos como este, es imprescindible cumplir con una serie de requisitos, incluido la presentación de una copia certificada de la autorización en materia de impacto ambiental emitida por la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA). Un comunicado reciente de la ASEA aclaró que Amigo LNG presentó la solicitud para obtener dicho permiso el 26 de noviembre de 2025, y que la autorización formal fue entregada el 13 de abril de este año.

En una solicitud realizada por Epcilon LNG ante el Departamento de Energía de Estados Unidos, publicada el 24 de julio de 2026, se afirmó que Amigo LNG ya contaba con las autorizaciones necesarias de diversas secretarías mexicanas. Sin embargo, las discrepancias en las fechas se volvieron relevantes tras un juicio de amparo interpuesto por la organización Nuestro Futuro en marzo de 2026, cuestionando el procedimiento utilizado para evaluar la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) del proyecto.

Desarrollo judicial y suspensiones

La organización alegó que la MIA carecía de información suficiente para evaluar adecuadamente los riesgos que la terminal podría representar para los ecosistemas del golfo de California. En este contexto, el 20 de mayo, la ASEA informó al juez que, hasta ese momento, no había otorgado ningún permiso a Amigo LNG. Una semana después, los tribunales emitieron una suspensión definitiva que detenía la emisión de aprobaciones ambientales mientras se resolvía el juicio de amparo.

La ASEA subrayó en su aclaración que, cuando se dictaron las suspensiones, la autorización ya había sido emitida y notificada. Por lo tanto, la orden de abstenerse de emitirla no podía ser cumplida respecto a un acto que había sido realizado con anterioridad. Esta autorización fue incorporada posteriormente en la demanda, que actualmente está en manos del Poder Judicial de la Federación para su resolución.

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Impacto ambiental y preocupaciones en la región

Para las organizaciones ambientalistas, la secuencia de eventos plantea interrogantes fundamentales y genera la percepción de que los procedimientos se han manipulado para asegurar la continuidad del proyecto. «No se trata solo de una discrepancia administrativa. Lo que está en juego es si la información sobre la autorización ha sido oculta, alterada o presentada de forma contradictoria para respaldar el avance del proyecto», afirmó Nuestro Futuro en un comunicado.

El 23 de septiembre, un juez federal en Sonora concedió una nueva suspensión definitiva que interrumpe la construcción y avance del proyecto, mientras se analiza la legalidad de los actos cuestionados por la organización.

Amigo LNG no opera de forma aislada; se enmarca dentro de una serie de terminales y plantas gestionadas por empresas extranjeras que buscan convertir el golfo de California en un corredor estratégico para la exportación de GNL procedente de Estados Unidos. Este fenómeno está vinculado a las estrictas regulaciones ambientales en la costa oeste de Estados Unidos, que dificultan la construcción y operación de infraestructuras para el tratamiento y exportación de gas, lo que ha llevado a México a convertirse en una alternativa con un gran potencial comercial.

Consecuencias para la biodiversidad del golfo de California

Amigo LNG tiene como meta exportar más de 5.1 millones de toneladas de gas licuado anualmente, lo que se traduce en aproximadamente 175 buques metaneros al año ingresando al golfo de California. La organización Nuestro Futuro ha advertido que este tráfico constante de embarcaciones de gran tamaño generará ruido submarino, riesgo de colisiones con cetáceos, desplazamiento de fauna e introducción de especies invasoras, entre otros efectos negativos asociados a dragados, sedimentos, calidad del agua y emisiones de gases de efecto invernadero.

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Estas preocupaciones amenazan una de las regiones más biodiversas del mundo, donde se concentra hasta el 40% de los mamíferos marinos y un tercio de los cetáceos existentes, además de albergar especies emblemáticas como la mobula munkiana y cetáceos en peligro de extinción como la vaquita marina.

La fauna y ecosistemas del golfo de California no pueden ser sacrificados en un proceso marcado por discrepancias en la documentación. Antes de que Amigo LNG pueda continuar, es fundamental esclarecer si hubo ocultamiento, alteración o manejo irregular de información para sustentar el proyecto en medio de los litigios en curso, concluyó Nuestro Futuro.