octubre 6, 2026

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Crisis de Credibilidad en la UNAM: El Impacto del Primer Examen en Línea

Crisis de Credibilidad en la UNAM: El Impacto del Primer Examen en Línea

La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) se enfrenta a una de las crisis de credibilidad más significativas en su historia, tras la implementación de su primer examen de admisión completamente en línea para aspirantes a licenciaturas en modalidad escolarizada. Este evento reveló comportamientos inusuales en las puntuaciones de los resultados, lo que ha suscitado inquietudes sobre la transparencia, la equidad y la ética de un proceso que, durante décadas, ha buscado seleccionar a los estudiantes más capaces.

Las controversias surgieron a partir de la detección de alteraciones inusuales y drásticas en el promedio histórico de aciertos, lo que a su vez modificó los puntajes mínimos de corte —la cantidad de aciertos obtenidos por el último estudiante admitido en cada carrera. En el examen de ingreso, los aspirantes no tienen un puntaje fijo que deben alcanzar; en su lugar, se seleccionan aquellos con las puntuaciones más altas, independientemente de los valores específicos.

Entendiendo el examen de admisión

Para comprender la polémica, es fundamental conocer el diseño de la prueba de admisión. El examen para cualquiera de las 134 carreras que ofrece la UNAM consta de 120 preguntas de opción múltiple, cada una con cuatro posibles respuestas, adaptadas a la disciplina correspondiente. Durante el proceso de selección, la universidad ofrece un número limitado de lugares por carrera, que se asignan de manera regresiva, comenzando por los puntajes más altos y continuando hacia abajo en la tabla hasta cubrir todos los espacios disponibles y establecer el puntaje mínimo de corte.

Así, el promedio histórico de aciertos y el puntaje mínimo de corte sirven como referencia tanto para la UNAM como para los aspirantes, permitiéndoles estimar la cantidad de respuestas correctas necesarias para ingresar a una carrera específica, aunque esta estimación no garantiza una calificación mínima aprobatoria.

Un análisis realizado por José Manuel Toral Cruz, docente del Tecnológico de Monterrey, revela que entre 2021 y 2025, estos dos indicadores mostraron una tendencia constante, concentrándose en puntajes que oscilaban entre 40 y 50 aciertos. Sin embargo, en el presente año, dicha tendencia experimentó un cambio notable, con un aumento en la proporción de estudiantes que lograron puntajes de entre 80 y 110 aciertos o más.

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Aumento inesperado en los puntajes

El análisis estadístico, basado en datos proporcionados por la Dirección General de Administración Escolar (DGAE) de la UNAM, indica que entre 2025 y 2026, el porcentaje de aspirantes que alcanzaron al menos 100 aciertos se incrementó de 3.5% a 16.3%. Más sorprendente fue el crecimiento en aquellos que lograron 110 aciertos o más, que pasó de 0.9% a 5.4% durante el mismo periodo.

Las gráficas no solo evidencian un aumento significativo en los puntajes más altos, sino que también revelan un incremento en la cantidad de aspirantes con menos de 20 aciertos. En el proceso de selección de este año, 763 aspirantes obtuvieron menos de 20 aciertos, mientras que 481 lograron menos de 10. En contraste, entre 2021 y 2025, estos resultados eran extremadamente raros, con un promedio de solo 54 personas con menos de 20 aciertos y apenas tres con menos de 10 anualmente.

Estas variaciones fueron especialmente notorias en carreras de alta demanda, como Médico Cirujano, Psicología, Derecho, Administración, Contaduría, Arquitectura y Enfermería, aunque se observaron patrones similares en más de 130 carreras ofrecidas por la UNAM.

Cuestionamientos sobre el proceso

Los expertos advierten que estas gráficas deben interpretarse con cautela. A pesar de que muchas de ellas se basan en datos oficiales, aún existen múltiples factores desconocidos. En una entrevista, Toral explicó que su análisis se centró únicamente en el registro del examen y los puntajes obtenidos por los estudiantes. Estos datos fueron recopilados de manera autónoma por un agente que recolectó aproximadamente 1.2 millones de observaciones de los resultados de exámenes aplicados en todas las carreras y campus de la universidad entre 2021 y 2026.

Los datos muestran un comportamiento atípico y abrupto; sin embargo, no permiten inferir las causas de estas variaciones, lo que ha llevado a la generación de diversas hipótesis críticas.

Hipótesis sobre fraude y condiciones desiguales

Tras la divulgación de los resultados, surgieron en redes sociales testimonios de supuestos aspirantes que afirmaron haber utilizado sistemas de inteligencia artificial para mejorar sus puntajes. También se sugirió que realizar el examen desde casa podría haber reducido los niveles de estrés y ansiedad, lo que a su vez podría haber influido en los resultados. Algunos especularon sobre un posible aumento en las capacidades académicas de los estudiantes, combinado con una posible disminución en la dificultad del examen diseñado por la UNAM.

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Adicionalmente, se planteó la posibilidad de que empresas dedicadas a la preparación de aspirantes hubieran infiltrado informantes para obtener los reactivos y resolverlos en tiempo real. El examen no se aplicó en una única sesión; los aspirantes fueron distribuidos en tres fases, realizadas entre el 23 de mayo y el 10 de junio, lo que permitió la posibilidad de filtraciones.

Alma Maldonado, investigadora del Departamento de Investigaciones Educativas del Cinvestav, sostiene que estas posibilidades deben considerarse como causas hipotéticas del fenómeno. En una entrevista, indicó que la anomalía podría ser resultado de “una combinación de factores”. Sin embargo, advirtió que los datos apuntan a una posible existencia de fraude. “La diferencia estadística entre los resultados de exámenes previos es tan grande que se van descartando otras hipótesis”, afirmó.

La tendencia hacia el fraude

Esta idea es respaldada por otros especialistas. Luis Ángel Maciel Barón, doctor en biología experimental, argumenta que, basándose en los datos, se desestiman las hipótesis de que el entorno favoreció psicoemocionalmente a los aspirantes o que hubo una reducción en la dificultad del examen. Maciel explica que si tales factores hubieran influido, las gráficas habrían mantenido una forma similar a la de años anteriores, con un desplazamiento de la media hacia la derecha, pero la forma general no habría cambiado drásticamente.

Contrario a esto, los gráficos actuales presentan una distribución bimodal, lo que sugiere la existencia de dos comportamientos distintos dentro de la población analizada. Toral, al eliminar el 25% de los aspirantes con más de 75 aciertos, observó un comportamiento similar al de años anteriores, lo que refuerza esta interpretación.

Desafíos en la implementación del examen

Las variaciones identificadas en los resultados no son normales ni para la UNAM ni para el contexto educativo global, según Eduardo Backhoff, presidente del Consejo Directivo de Métrica Educativa. Con más de 30 años de experiencia en evaluaciones a gran escala, Backhoff destaca que las gráficas en forma de campana son las más comunes, donde la mayoría de los estudiantes obtienen calificaciones cercanas a la media, con pocos logrando calificaciones extremadamente bajas o altas. En su experiencia, los cambios significativos suelen reflejar la influencia de factores externos, como ayuda durante el examen o condiciones desiguales entre los aspirantes.

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Desde el anuncio de la UNAM sobre el examen en línea, surgieron dudas sobre la validez del proceso. La universidad argumentó que la migración a un formato digital haría el proceso más inclusivo, permitiendo la participación de aspirantes de otras regiones del país y del extranjero. Además, se destacó la reducción en la movilización de miles de personas, así como el ahorro en recursos naturales y reducción de desechos.

Problemas de verificación y condiciones desiguales

No obstante, tanto aspirantes como expertos cuestionaron la efectividad de las medidas de verificación y la transparencia del proceso. Preguntas como quién supervisaría la integridad del examen y cómo evitar el uso de materiales no permitidos fueron centrales en el debate. Las autoridades de la UNAM aseguraron que el proceso contaría con personal y tecnología de vigilancia, incluyendo un sistema de inteligencia artificial para detectar conductas anómalas.

Sin embargo, numerosos testimonios sugieren que las promesas de inclusión y transparencia no se cumplieron. La universidad impuso requisitos estrictos para el examen, como contar con un equipo de cómputo adecuado y un entorno libre de distracciones. Maldonado observa que existe una clara brecha entre aquellos que tuvieron acceso a condiciones óptimas y aquellos que no, preguntándose por qué la UNAM no proporcionó espacios adecuados para todos los aspirantes.

Adicionalmente, se reportaron fallas en el sistema de vigilancia, donde algunos aspirantes vieron sus exámenes cancelados debido a ruidos o cambios de luz. También se registraron casos de suplantación de identidad, a pesar