octubre 18, 2026

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Descubre lo que nos depara el Artemis III: Expectativas del próximo viaje lunar según la científica del proyecto

Descubre lo que nos depara el Artemis III: Expectativas del próximo viaje lunar según la científica del proyecto

La misión Artemis III ha sido una de las esperadas por la NASA para llevar nuevamente a los seres humanos a la superficie lunar. Sin embargo, tras el exitoso sobrevuelo de Artemis II, el programa ha experimentado un cambio significativo en su cronograma, lo que postergará este esperado regreso, probablemente hasta 2028. Aunque la nueva Artemis III tendrá un enfoque menos espectacular, su importancia es innegable.

En 2027, la NASA se propone evaluar en órbita terrestre la capacidad de la cápsula Orión para interactuar y operar de manera segura con los sistemas comerciales de aterrizaje lunar desarrollados por SpaceX y Blue Origin, antes de intentar esas maniobras en el entorno lunar. La doctora Barbara Cohen, científica del proyecto Artemis III, compartió detalles sobre lo que realmente se pondrá a prueba en esta misión y qué aprendizajes se pueden obtener antes de regresar a la Luna. La conversación abarcó desde la arquitectura de las naves hasta la relevancia de la intervención humana frente a la creciente capacidad de robots y sensores, terminando en las huellas que la Luna conserva de una fase violenta del sistema solar que la Tierra ha borrado a lo largo de miles de millones de años.

Preparativos para el ensayo final

En palabras de Barbara Cohen, Artemis III consistirá en una misión en órbita terrestre en la que se enviará la cápsula Orión con tripulación a bordo. Las empresas Blue Origin y SpaceX estarán construyendo los módulos de aterrizaje lunar y enviarán versiones de sus vehículos de prueba en conjunto con Orión. Este encuentro permitirá verificar que la cápsula pueda interactuar con los módulos de aterrizaje lunar de manera segura.

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Este ensayo será crucial antes del alunizaje. Además de asegurar que la infraestructura funcione sin fallos que comprometan futuras misiones, Artemis III servirá para ensayar procedimientos necesarios para que las próximas tripulaciones puedan traer muestras lunares a la Tierra. Uno de los desafíos será garantizar que esas muestras se mantengan en condiciones óptimas para su estudio, evitando la pérdida de información durante el trayecto de regreso.

“Uno de los objetivos de Artemis III es realizar un ensayo general para el retorno de muestras desde la Luna. Sabemos que estas muestras cambian tan pronto como son extraídas de su entorno natural. Por ello, al traerlas de vuelta, buscaremos que experimenten el menor cambio posible para que los científicos puedan analizarlas adecuadamente”, explica Cohen.

La irremplazable intervención humana

Recientemente, la NASA compartió casi 1 TB de datos generados por la tripulación de Artemis II, que incluye información sobre cráteres lunares, conversaciones del equipo sobre sus observaciones y fotografías de impactos de micrometeoritos en el lado oculto de la Luna. Esta publicación permite comprender una característica clave del programa Artemis: aunque la ciencia forma parte de las misiones, no es su objetivo principal. La exploración, el desarrollo tecnológico y la arquitectura son las piedras angulares, mientras que los equipos científicos trabajan para extraer el máximo conocimiento posible de estas oportunidades únicas.

“Las misiones Artemis, para ser claros, no son misiones científicas. Se enfocan en la exploración y el desarrollo tecnológico, pero intentamos aprovechar al máximo la ciencia que podemos obtener”, puntualiza Cohen.

Hoy en día, Artemis cuenta con herramientas de observación que no estaban disponibles durante el programa Apollo. Los orbitadores, cámaras y sistemas robóticos permiten registrar la superficie lunar con gran detalle. Sin embargo, la tecnología no sustituye el papel de los astronautas en el trabajo científico.

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“Si solo se tratara de tomar fotografías, los robots podrían hacerlo. Pero con Artemis buscamos aprovechar las habilidades únicas de los humanos. Son excelentes observando, interpretando y comprendiendo lo que ven, y eso les permitirá hacer observaciones significativas”, añade Cohen.

Artemis II también sirvió como una oportunidad para poner a prueba esta colaboración entre humanos y tecnología, brindando valiosas lecciones sobre cómo entrenar a la tripulación y conectarla con los científicos en la Tierra.

Afrontando los misterios de la Luna

Aunque Artemis III no llevará astronautas a la superficie lunar, las futuras misiones tendrán que decidir qué lugares explorar y qué muestras recolectar. Las preguntas más inmediatas se centran en la distribución de recursos en los polos lunares, pero Cohen tiene un interés particular en averiguar por qué la Tierra no presenta las mismas cicatrices que la Luna.

“Desde un punto de vista personal, me intriga conocer la edad de los cráteres lunares. Al observar la Luna, se puede notar que está cubierta de cráteres, mientras que en la Tierra, esos rastros han desaparecido”, explica. “Aunque la Tierra recibe más impactos que la Luna, su erosión y la dinámica de sus continentes ocultan esa evidencia. Para entender lo que golpeó nuestro planeta en el pasado, necesitamos ir a la Luna”.

Cohen se refiere a un periodo temprano del sistema solar, entre 4,500 y 4,000 millones de años atrás, cuando los impactos eran frecuentes y el entorno planetario era caótico. “Hubo un tiempo en que el sistema solar era muy dinámico, con numerosos impactos y un movimiento constante de material. La Luna conserva evidencias de esos eventos que ya no podemos encontrar en la Tierra”, aclara.

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Una de las áreas de interés es la cuenca Polo Sur-Aitken, en la cara oculta de la Luna, donde se espera que operen futuras misiones Artemis. “Sería un sueño que los humanos pudieran recoger fragmentos de esa cuenca, para entender su formación y su impacto en la Luna y el sistema solar en general”, añade.

Aunque Artemis III no se enfocará en estas exploraciones directas, su éxito será fundamental para el futuro del programa. La misión debe demostrar que las naves, los procedimientos y las personas pueden trabajar juntas de manera segura. Si el cronograma se mantiene, Artemis III estará en órbita terrestre en 2027, y el primer alunizaje se llevará a cabo en 2028. Así, el regreso a la Luna se construye a partir de misiones que, aunque poco glamorosas, son esenciales para el avance de la exploración espacial.