octubre 7, 2026

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Descubren en Guatemala un códice que revela el nombre de un astrónomo maya por primera vez

Descubren en Guatemala un códice que revela el nombre de un astrónomo maya por primera vez

Un equipo de investigadores estadounidenses ha realizado un notable descubrimiento en el sitio arqueológico de Xultún, ubicado en el norte de Guatemala. Este hallazgo incluye una fórmula astronómica que ha permitido identificar, por primera vez, a un antiguo astrónomo y matemático maya conocido como Sak Tahn Waax, cuyo apodo se traduce como «Zorro de Pecho Blanco». Los expertos consideran que su contribución intelectual podría situarlo entre los grandes pensadores de la historia, al lado de figuras célebres como Arquímedes y Claudio Ptolomeo.

Un Proyecto Arqueológico Innovador

Este descubrimiento es parte del Proyecto Arqueológico San Bartolo-Xultún, una iniciativa de varias instituciones que se dedica a la investigación de dos asentamientos cercanos en el noreste del departamento de Petén. Estos asentamientos abarcan un período que incluye tanto el auge como la caída de los reinos mayas durante el periodo Clásico (aproximadamente entre 400 a.C. y 900 d.C.).

En Xultún, los arqueólogos encontraron una cámara con paredes decoradas que presentan figuras humanas y jeroglíficos. Entre estos textos, se halló una serie de cálculos matemáticos que los mayas utilizaban para determinar la temporalidad de eventos políticos, culturales y astronómicos, incluyendo el calendario ritual de 260 días, el año solar, así como los ciclos de Venus y Marte.

Un Espacio Dedicado a la Enseñanza

La cámara, conocida como Estructura 10K-2 y descubierta en 2010, probablemente funcionó como un lugar de enseñanza para los cálculos calendáricos y la elaboración de códices. En su interior, se identificaron 52 microtextos inusuales inscritos en las paredes. Estos textos, tras un exhaustivo análisis, revelaron los «borradores» utilizados por los mayas para calcular los ciclos de los cuerpos celestes y otras unidades temporales de sus calendarios.

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Para el estudio de estas inscripciones, se emplearon diversas técnicas. En primer lugar, la superficie de la cámara fue escaneada con un sistema convencional de alta resolución, lo que permitió obtener imágenes detalladas del recinto. A partir de este material, se elaboraron dibujos a escala utilizando diferentes tipos de iluminación, que luego fueron refinados con herramientas digitales. Además, se capturaron fotografías convencionales e imágenes en luz infrarroja que, tras ser procesadas con el programa DStretch, facilitaron la visualización de las figuras y textos presentes en las inscripciones, así como las técnicas utilizadas por sus creadores.

Descubrimiento de una Fórmula Matemática

Gracias a esta meticulosa investigación, los investigadores identificaron un conjunto de 11 jeroglíficos conocido como Texto 19, dispuesto en forma de L y de apenas 10 centímetros de altura. Los resultados de su análisis mostraron que los primeros nueve símbolos conforman una fórmula matemática que está intrínsecamente relacionada con el calendario maya y los ciclos astronómicos.

Tal como se expone en un artículo reciente, esta fórmula se basa en un ciclo de 2,920 días, un periodo notable que coincide con cinco ciclos de Venus de 584 días cada uno y ocho años solares de 365 días. Lo más sorprendente es que los mayas asociaron este ciclo con otros sistemas calendáricos utilizados en su vida cotidiana y ceremonial, como el Uinal, que consiste en meses de 20 días; el Tzolkin, de 260 días; el Tun, de 360 días, y un ciclo de 780 días vinculado con Marte. Según los expertos, esto demuestra que habían desarrollado un sistema altamente preciso para conectar los movimientos de diferentes cuerpos celestes con sus calendarios.

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Un Legado Matemático Invaluable

Heather Hurst, directora del Proyecto Regional Arqueológico San Bartolo-Xultún y coautora del estudio, comentó: «Son matemáticas muy complejas. Utilizan una notación abreviada, por lo que la primera mitad de la notación se proporciona y la segunda se deduce». A pesar de la evidencia que respalda el avanzado conocimiento matemático de la civilización maya, los investigadores resaltan que el aspecto más significativo del Texto 19 radica en sus dos últimos glifos, donde se logró descifrar la frase «cheheen Sak Tahn Waax», interpretada como «así lo dice Sak Tahn Waax».

Reconocimiento de un Astrónomo Maya

Si bien no hay suficientes pruebas para determinar si Sak Tahn Waax fue el autor del cálculo y del Texto 19, o si un escriba le atribuyó la fórmula a otra persona reconocida por sus conocimientos, los investigadores subrayan que, en cualquier caso, se trata de una atribución personal directa de un trabajo matemático y astronómico, algo inédito en el corpus de textos mayas.

Estudios anteriores habían logrado relacionar diversas obras artísticas y literarias con autores mayas, principalmente a través de vestigios del periodo Clásico Tardío, en el que esta civilización alcanzó su mayor desarrollo. Franco Rossi, arqueólogo del Instituto Tecnológico de Massachusetts y autor principal del estudio, afirmó que «si bien se han identificado las firmas de artistas y escultores en vasijas de cerámica y monumentos, los investigadores detrás del sistema de cronometraje computacional han permanecido en el anonimato». Por ello, el descubrimiento y la interpretación del Texto 19 son significativos, ya que permiten asociar por primera vez un avance matemático y astronómico a un individuo específico.

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Los autores concluyen que «los astrónomos y matemáticos de todo el mundo antiguo han sido reconocidos desde hace mucho tiempo por sus observaciones y descubrimientos. Quizá ahora podamos añadir un nombre indígena maya a esta historia: un matemático experto llamado Sak Tahn Waax, que vivió y trabajó hace más de 12 siglos en lo que hoy es el noreste de Guatemala».