Con la firma de una carta de intención, México ha dado un paso significativo para establecer el Clúster Nacional de Cómputo de Alto Rendimiento e Inteligencia Artificial. Esta iniciativa, que reúne a organismos gubernamentales, instituciones de educación superior y centros de investigación, tiene como objetivo fortalecer las capacidades científicas, tecnológicas e innovadoras del país, promoviendo la integración de infraestructura, talento y conocimiento especializado.
El proyecto, liderado por la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti) y la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones (ATDT), busca crear una red nacional de supercómputo y centros de datos, así como fomentar la colaboración entre investigadores y expertos en tecnologías emergentes. Al compartir recursos y capacidades de procesamiento, se espera que esta red contribuya al desarrollo de soluciones a gran escala para enfrentar diversos desafíos ambientales, energéticos, climáticos y sociales que afectan a México.
Un impulso a la colaboración científica
El clúster también servirá como una plataforma colaborativa para el desarrollo de Coatlicue, la primera supercomputadora nacional respaldada por el gobierno federal, que promete ser la más potente de América Latina. Rosaura Ruiz, titular de la Secihti, destacó que la creación del clúster marca un nuevo capítulo en la construcción de capacidades tecnológicas en el país. Esta iniciativa no solo facilitará sinergias para abordar retos nacionales, sino que también fomentará la formación de nuevas generaciones de especialistas en áreas estratégicas vinculadas a las tecnologías emergentes, como la inteligencia artificial. “Estamos ante el inicio de un avance histórico; junto a Coatlicue, el clúster facilitará una transformación en la tecnología actual”, afirmó Ruiz.
Nueve instituciones de educación superior y centros de investigación, entre las que se encuentran la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), formarán parte de esta red nacional de inteligencia artificial y supercómputo. Los representantes de estas entidades coincidieron en que este modelo colaborativo ayudará a democratizar las oportunidades de investigación y a equilibrar las asimetrías existentes en un contexto donde la inteligencia artificial y la infraestructura computacional son cruciales para la competitividad del país.
Enfoque en el bienestar social
Leonardo Lomelí Vanegas, rector de la UNAM, subrayó que las capacidades de cómputo avanzado y el progreso de la inteligencia artificial deben estar al servicio del bienestar social y la solución de problemas nacionales y globales en áreas como la salud, la crisis climática y la seguridad alimentaria. “Con esta iniciativa, México puede avanzar hacia una mayor soberanía científica y tecnológica, además de consolidar su presencia en las redes internacionales de generación de conocimiento”, comentó.
Por su parte, Gustavo Pacheco, rector de la UAM, resaltó que los recursos y conocimientos relacionados con el cómputo de alto rendimiento y la inteligencia artificial son considerados actualmente temas estratégicos e incluso de seguridad nacional. Por ende, es fundamental que México desarrolle sus propias capacidades en esta área para promover la justicia social.
Una visión a futuro
La creación del Clúster Nacional y la construcción de la supercomputadora Coatlicue forman parte de una estrategia federal más amplia, conocida como ‘Plan México’, que tiene como meta posicionar al país entre las diez economías más importantes del mundo para el año 2030. Además, el gobierno federal planea desarrollar modelos de lenguaje natural basados en inteligencia artificial para sistemas de asistencia virtual, aprovechando en parte esta infraestructura. En julio de 2025, se anunció una colaboración con Nvidia para crear un modelo nacional de IA, donde la empresa de procesadores actuará como socio tecnológico global, aportando capacidades de cómputo acelerado y plataformas especializadas, así como programas de formación para el talento altamente calificado.
A pesar de que el objetivo, según las autoridades, es promover la soberanía tecnológica, el proyecto no descarta la cooperación internacional. “La ciencia es universal; se construye de forma colectiva con científicos y humanistas de todo el mundo, y debemos colaborar para impulsar estas reflexiones”, concluyó Rosaura Ruiz.

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